Under Pressure x Queen

Presión
Aplastándome
presión aplastándote a ti
ningún hombre la pide.
Bajo presión
Ese fuego que
derriba un edificio
divide a una familia en dos,
pone a l gente en las calles.

La maldita máquina de matar x Billy Bond y la pesada del Rock and Roll

Tengo que derretir esa máquina de matar,
tengo que derretir esa maldita máquina de matar.
Para que nunca más vuelva
a destruir lo que hacemos con amor, amor.

Desencuentro x Almafuerte

Estás desorientado y no sabés,
qué bondi hay que tomar, para seguir.
Y en triste desencuentro con la fé,
querés cruzar el mar, y no podés.
La araña que salvaste te picó.
Qué vas a hacer.
Y el hombre que ayudaste te hizo mal,
dale que vá.
Y todo un carnaval, gritando pisoteó,
la mano fraternal que Dios te dió.

miércoles, 28 de junio de 2023

Cuáles son los tres factores psicológicos que impulsan a las personas a elegir un mensaje de voz en lugar de llamar

Enviar audios de manera instantánea dejó a la llamada telefónica casi en desuso, o al menos como una opción tras un aviso previo. Especialistas analizaron las razones de quienes “hablan” por esa vía

Fuente: https://www.infobae.com/

Para los expertos, estas nuevas costumbres "en un punto evidencia problemas que como sociedad se están teniendo a la hora de la comunicación" (Getty)
Para los expertos, estas nuevas costumbres "en un punto evidencia problemas que como sociedad se están teniendo a la hora de la comunicación" (Getty)

Están quienes las aman y quienes las odian, pero lo cierto es que las notas de voz se instalaron como una vía de comunicación en todos los ámbitos de la vida.

Ya sea con fines laborales, para coordinar una salida con amigos, y hasta entre los miembros de una familia o los grupos de Whatsapp de padres, el mensaje de voz casi que reemplazó a la llamada telefónica. O al menos la relegó como una segunda instancia de comunicación, previo aviso vía mensaje.

Para muchos -sobre todo para las nuevas generaciones- la llamada telefónica es vista casi como una invasión a la intimidad del otro. Incluso, hasta puede ser considerada una falta de respeto si se efectúa sin advertir al destinatario que se lo va a llamar.

“Te mando un audio porque es más fácil”: suele ser la frase con la que comienzan muchos mensajes de voz que llegan a través de la mensajería instantánea. ¿Más fácil para quién? ¿Para qué? ¿En relación a qué?

A diferencia de la llamada telefónica, el audio le da al receptor la libertad de escucharlo cuando desea (Getty)
A diferencia de la llamada telefónica, el audio le da al receptor la libertad de escucharlo cuando desea (Getty)

Para el médico psiquiatra y psicoanalista José Eduardo Abadi (MN 44946), la frase (es más fácil) “en lugar de facilitar las cosas evita algo que alguna gente tiene como inhibición, que es el acercarse, mostrarse, recibir”. “Los mensajes de voz forman parte de una comunicación en la que parece que estamos cerca, es espontánea, pero hay junto con esto una cierta distancia o lejanía que afecta, desde mi mirada, un aspecto de la relación que es la intimidad”, analizó el especialista consultado por Infobae. Y agregó: “Se pone en juego un carácter emocional distinto al llamar o mandar audio”.

Y si bien reconoció que el motivo social o políticamente correcto que se esgrime al mandar un audio -en vez de llamar por teléfono- es “supuestamente cuidar al otro, no invadirlo, pedirle permiso para comunicarse”, el psiquiatra consideró que más que eso, “se trata de tener la seguridad de que el otro quiere recibir mi mensaje, quiere saber de mí, algo así como una garantía de aceptación”.

En la misma línea, el doctor en Psicología y docente Flavio Calvo (MN 66.869) opinó que uno de los factores que contribuye a la popularidad de los mensajes de voz por sobre las llamadas “es la conveniencia y eficiencia que ofrecen”. “Las notas de voz permiten optimizar el tiempo, ya que puede grabarse un mensaje rápidamente en lugar de tener una conversación telefónica prolongada -analizó-. Además, brindan la libertad de enviar el mensaje en el momento que se prefiera, sin la necesidad de coordinar horarios o interrumpir a la otra persona en un momento inoportuno”.

Cuáles son los tres factores que llevan a las personas a preferir un mensaje de audio, según los expertos

Algunas personas experimentan ansiedad por el sólo hecho de tener que hacer una llamada telefónica (Getty)
Algunas personas experimentan ansiedad por el sólo hecho de tener que hacer una llamada telefónica (Getty)

1- Permite tener control de la situación

En opinión de Abadi, “una de las cosas que se buscan con el audio es mayor control de la situación”. “Sé lo que voy a decir, puedo corregir antes de enviarlo, puedo decirlo del modo que más útil me parezca, según el objetivo que persiga con mi mensaje, por ejemplo”, consideró.

Con este punto de vista coincidió Calvo, para quien “los mensajes de audio sirven muchas veces para practicar roles, y poder ‘filtrar’ lo que se dice para ser más asertivos; muchos aprovechan estas oportunidades para una comunicación más efectiva”.

Asimismo, para la coach experta en Programación Neurolingüística (PNL) Anna Flores, “mientras que una llamada telefónica tiene una inmediatez y una urgencia que empujan a las personas a un ida y vuelta instantáneo, con una nota de voz se puede elegir cuándo escuchar y cuándo responder”.

Según los expertos, no sólo los jóvenes prefieren los audios a las llamadas (Freepik)
Según los expertos, no sólo los jóvenes prefieren los audios a las llamadas (Freepik)

2- Garantiza poder completar ideas sin interrupciones

Calvo observó que “a muchas personas las llamadas les producen la molestia de tener que interactuar con un otro, mientras que un audio brinda una especie de ‘seguridad’ de hablar sin ser interrumpidos”.

“El fenómeno de los audios, más allá de ser un recurso que nos va muy bien para optimizar el tiempo, evidencia que cada vez somos más individualistas y que nos centramos más en nuestro mensaje y lo que queremos transmitir, cuándo y cómo queramos, que en realmente escuchar a la otra persona de forma directa, atenta y consciente”, dijo Flores al diario ABC.

Para Abadi, este tipo de comunicación tiene una "aparente cercanía, inmediatez y velocidad del mensaje" que puede crear "un cierto aislamiento en lo que son los vínculos” /Justin Lane
Para Abadi, este tipo de comunicación tiene una "aparente cercanía, inmediatez y velocidad del mensaje" que puede crear "un cierto aislamiento en lo que son los vínculos” /Justin Lane

3- Posibilita esconder emociones, si así se quiere

En opinión de Flores, “enviar un audio proporciona la seguridad de que la persona se expresa de acuerdo con lo que quiere transmitir e incluso poder ensayar la voz para hacerlo y mostrar si es necesario su mejor versión o esconder el estado emocional, si así lo desea”.

Y tras asegurar que “un audio da la confianza que una llamada podría poner en peligro al tener que responder al interlocutor en directo”, la experta consideró preferir esa vía de comunicación como “un acto de egocentrismo, que permite enfocarse en lo que cada uno quiere decir sin pensar en la repercusión en la persona que lo recibe”.

En el fondo, ¿es un gran problema de comunicación?

La opción de poder acelerar el audio, aún intensifica más esta tendencia (Getty)
La opción de poder acelerar el audio, aún intensifica más esta tendencia (Getty)

Todo esto, para Calvo, “en un punto evidencia problemas que como sociedad se están teniendo a la hora de la comunicación”. “No me gusta que mi mensaje sea interrumpido o cuestionado, y por eso es más fácil enviar un audio”, observó. Al tiempo que remarcó que “por otro lado, a la hora de recibirlos se ponen en x2 porque se piensa más en el propio tiempo personal que en la persona que lo envió”.

Es que desde que en 2021 WhatsApp actualizó su aplicación y permitió aumentar la velocidad de los audios recibidos, salvo exactos momentos o con determinadas personas, la mayoría de las personas acelera el mensaje, lo que en el fondo lleva a que se pierda la esencia del mensaje, que suelen ser la entonación o las pausas.

Sobre el cierre, Abadi analizó que “otro punto importante de este tipo de mensajes es que generan una aparente cercanía o ‘limpieza’ de la comunicación, cuando en el fondo lo que hacen es generar una cierta distancia que hace que la comunicación parezca normal”. A su entender, esto “le quita algo que hace a la comunicación más íntima, que es lo espontáneo, lo que surge y no se pensaba decir: la idea de la presencia del otro a través de la voz”.

La posibilidad de enviar mensajes de audio de manera instantánea casi que dejó a la llamada telefónica como una opción en desuso (Getty)
La posibilidad de enviar mensajes de audio de manera instantánea casi que dejó a la llamada telefónica como una opción en desuso (Getty)

Y si bien reconoció que “esto no quiere decir que el recurso no sea útil”, el psiquiatra remarcó que “la utilidad no tiene que ser confundida con que es lo mismo que la comunicación persona a persona”.

Para él, este tipo de comunicación “se viste de cierta actitud defensiva, que tiene que ver con preferir estar solo” y está estrechamente relacionado con “las relaciones actuales como síntoma, en las que detrás de la aparente cercanía, inmediatez y velocidad del mensaje se crea un cierto aislamiento en lo que son los vínculos, que terminan por afectar la riqueza de los lazos”.



lunes, 26 de junio de 2023

PANTALLAS EN LAS AULAS, UN COMPLEJO DEBATE

 El anuncio sueco de que retirarán tecnología de las aulas por los malos resultados del alumnado abre el debate: ¿cuán buena es la educación digital? Los estudios apuntan que las pantallas no mejoran las destrezas educativas tradicionales, pero se consideran inevitables su presencia en los colegios.

José A. Cano

Hace unos días, la ministra de Educación sueca, Lotta Edholm, anunciaba que iba a echar el freno de mano en la progresiva digitalización educativa del país. Sin entrar en detalles, más como declaración de intenciones, señalaba la alarma en el gobierno del que forma parte por los malos resultados del país en el Informe PIRLS, un estudio similar al célebre PISA de la OCDE. Según sus conclusiones, en los últimos cinco años la capacidad de comprensión lectora de los niños suecos había pasado de un nivel alto a intermedio, un resultado quizás no catastrófico pero si preocupante para sus estándares habituales.

El PIRLS, conocido así por sus siglas en inglés, es el Estudio Internacional de Progreso en Comprensión Lectora de la Asociación Internacional para la Evaluación del Rendimiento Educativo (IEA), una prueba que evalúa la comprensión lectora de los alumnos en 4º de Primaria. El PISA, mucho más conocido en España, mide además de la comprensión lectora las habilidades básicas en ciencia y matemáticas. Desde 2013, Suecia y sus vecinos nórdicos vienen registrando cada vez peores resultados en el mismo, cuando a comienzos de siglo eran referente europeo. Incluso en 2020 el diario Expressen destapó un escándalo de fraude: las autoridades educativas habían intentado falsear los resultados suecos de 2018.

Todavía es pronto para valorar los efectos que tendrá la reforma sueca, como coindicen las expertas con las que hemos hablado. Antes, habría que conocer los detalles concretos de esta «desescalada digital» en el aula. Isabel Dans, profesora de la Universidad de Santiago de Compostela e investigadora en Didáctica y Educación Digital, explica que «existe una corriente en pedagogía que empieza a alzar la voz sobre la necesidad de la escritura a mano y la lectura tradicional. En los centros educativos españoles hay una demanda de regreso al texto, niños y niñas que dicen: «Profe, es que estudio mejor en papel». Es una realidad, aunque no se diga mucho, porque parece que es como pedir dar marcha atrás en una inversión tan grande con la que ha hecho estos años en herramientas tecnológicas».

Isabel Dans: «No estoy a favor de retirar los medios tecnológicos de las escuelas, pero hay que tener en cuenta que quizás no sirvan para el aprendizaje de la escritura y la lectura tradicionales»

La pedagoga se muestra prudente con lo anunciado en Suecia y duda que las declaraciones de la ministra de Educación se traduzcan en una posición maximalista. La mayoría de expertos, asegura: «nos encontramos en una posición intermedia, que no es de todo o nada. Eso implica admitir que se puso mucha confianza en la digitalización y pese a ella muchos problemas educativos no han mejorado, pero que no podemos eliminar toda la tecnología del aula». Eliminar completamente las pantallas «también tendría sus problemas», indica Dans. «Necesitamos educar en saber usar las pantallas, invertir en ética y en cuidado digital, porque lo digital está en todas partes y lo que no se enseñe en la escuela se aprenderá fuera. No estoy a favor de retirar los medios tecnológicos de las escuelas, pero hay que tener en cuenta que quizás no sirvan para el aprendizaje de la escritura y la lectura tradicionales», señala.

Dans recuerda que no existen estudios que liguen directamente los malos resultados en comprensión lectora a las pantallas, pero sí que dicen que no sirven para lo contrario. En 2015 la OCDE publicó el informe Students, Computers and Learning: Making the Connection. Este concluía que los países que habían hecho mayores inversiones en introducir la tecnología digital en el sector educativo no registraron mejoras evidentes en el rendimiento estudiantil. Es más, dicha investigación ya recomendaba asegurar antes un nivel básico en lectoescritura y matemáticas a la manera tradicional para crear igualdad de oportunidades en el entorno digital antes que introducir más herramientas tecnológicas en las aulas.

Ni siquiera dentro de la propia Suecia son nuevas estas críticas. La experta más importante en pronunciarse contra ciertos enfoques contemporáneos o el fetichismo tecnología la autonomía del alumnado es la pedagoga Inger Enkvist, autora, entre otros, de dos libros muy influyentes: La Educación en peligro (2001) y Repensar la Educación (2006). Enkvist fue durante años asesora del gobierno sueco y es conocida en España por haber traducido al sueco a autores como María Zambrano, Fernando Savater, Juan Goytisolo y Mario Vargas Llosa.

Julia Mañero: «El libro de texto y la tablet o la pizarra digital no son excluyentes, lo que hace falta es una convivencia armónica entre ambos»

La pedagoga e hispanista criticaba, más que la tecnología en clase, mucho menos común en 2001, los modelos educativos que rápidamente se empezaron a asociar a ella. Por ejemplo, la puesta en valor de la autonomía del alumnado por encima de unos objetivos de aprendizaje estandarizados. En 2017 se unió a estas críticas el profesor de la Universidad de Gotemburgo, Jonas Linderoth, quien sostuvo que el progresivo desplome de Suecia en informes como el PISA se debía a la mala aplicación de dichas políticas. Tal y como sigue afirmando a día de hoy, la libertad de aprendizaje, medios tecnológicos mediante, es útil para alumnos que ya tengan una base de conocimiento, pero no en los niveles más básicos, donde los métodos más tradicionales sigue siendo necesarios. Linderoth subrayaba como este modelo acaba sirviendo para aumentar las desigualdades y rebajar el nivel educativo general.

«El problema es que se criminalice el uso de la pantalla y se vincula a los resultados de estudios como el PIRLS o el PISA sin entender que son una herramienta, y su efectividad depende del uso que se les dé», explica Julia Mañero. Esta experta es profesora de Educación Artística en la Universidad de Sevilla y especialista en la postdigitalidad en el aula, un enfoque que propone no tanto esa «desescalada» sueca como «un aula híbrida, en la que siga existiendo el libro de texto analógico, pero también un uso crítico de las herramientas digitales, siendo conscientes de sus ventajas y sus inconveniente».

«Las herramientas tecnológicas de por sí no son innovadoras, sino su uso. Pueden favorecer la comprensión lectora… o puedes usar un libro de texto y conseguir el mismo resultado», explica. Duda también que la intención de Suecia sea «eliminar completamente lo digital del aula, por el momento en que vivimos. Sería desligar la educación de una sociedad que está completamente mediatizada y volcada en las pantallas». Si hay una evolución «más bien será hacia darles un uso consciente, sabiendo para qué las queremos, en una educación híbrida. El libro de texto y la tablet o la pizarra digital no son excluyentes, lo que hace falta es una convivencia armónica entre ambos».

Dans añade que en el caso de España en muchos centros «ya conviven la tablet y la libreta o el libro tradicional. Muchos profesores te contarán como el dibujo, el tacto, escribir a mano… ayudan al desarrollo, la memoria y la creatividad. Los medios digitales son útiles pero debemos combinarlos con la escritura a mano y la lectura tradicional. Aprender a ir en patinete eléctrico está bien, pero primero hay que saber caminar».

Ambas expertas coinciden en no incidir en la consabida «falta de formación del profesorado. Es responsabilizar a quien está en el aula de las políticas generales y además es un tópico que se usa siempre», afirma Dans. Además, «la formación que se da suele ser de cómo encender o apagar la herramientas, cuestiones técnicas, no de su uso pedagógico, no tiene sentido», añade Mañero. «Las pantallas son inevitables. Lo que es un error es vincularlas a aprendizajes más tradicionales sin valorar su utilidad», concluye Dans

lunes, 19 de junio de 2023

LOS DESAFÍOS DEL TECNOHUMANISMO

 ChatGPT no es solo una curiosidad llamativa. Es también la prueba que acerca al común de la población lo que la tecnología podría cambiar en un futuro no tan lejano. Las enormes capacidades de estas herramientas revolucionarán el mundo, pero también abrirán importantes debates. De hecho, cada vez más voces expertas, en su mayoría de la comunidad científica, reclaman una mayor integración de los valores humanos clásicos en este avance imparable hacia la inteligencia artificial.

Artículo

Luis Meyer

Fuente: https://ethic.es/2023/06/los-desafios-del-tecnohumanismo/


La irrupción de ChatGPT ha bajado a la cotidianidad el potencial de la inteligencia artificial (IA) y nos ha permitido comprobar de primera mano hasta qué punto el futuro inmediato va a estar marcado por la disrupción, pero también por la incertidumbre. Las enormes capacidades de la aplicación no son ni una semilla antes de germinar respecto a lo que se avecina. «Hay cuatro categorías, por así decirlo, de dificultad creciente en la IA y nosotros apenas estamos en la primera», recuerda Senén Barro, director científico del CiTIUS-Centro Singular de Investigación en Tecnologías Inteligentes de la Universidad de Santiago de Compostela.

«La primera fase, o sea, la actual, es en la que diseñamos inteligencias artificiales para propósitos específicos. Por ejemplo, ChatGPT, que puede, en definitiva, tener un diálogo fluido, rico, creativo y útil en la mayoría de los casos, pero no deja de ser un propósito específico», explica. Es también lo que ocurre con los sistemas que posibilitan los coches autónomos. «Es impresionante, pero, insisto, son desarrollos donde hay mucha intervención humana para orientarlos a propósitos concretos, por muy complejos que sean», especifica el experto. El siguiente paso, como describe Barro, será una IA de propósito general: que no solo tenga un saber muy amplio sobre todo, sino la capacidad de explorar nuevo conocimiento y de aprender de él, así como la de volverse competente en múltiples dominios y ante múltiples problemas, como pueden hacer las personas. «Aún no hemos ido a Marte porque es un reto mayúsculo», ejemplifica. «Sí sabemos que posiblemente lo podremos hacer dentro de veinte o treinta años, pero aún hay muchas incógnitas; y si ya hubiéramos desarrollado esa IA con propósito general, nos ayudaría a resolverlas y a andar ese camino», ejemplifica.

Tras ella llegará una inteligencia equivalente a la humana en todos los sentidos: en la resolución de problemas y en la capacidad de aprender, pero también con un carácter intuitivo. Será emocional. El último paso estará en la singularidad. «Será no solo equivalente a la humana, sino muy superior», aventura Barro. «Podría rediseñar otras inteligencias más competentes que la suya y, una vez superado ese umbral, es complicado saber hasta dónde podrá llegar, pero lo que es seguro es que nos habrá superado con creces», pronostica.

El siguiente paso será una IA de propósito general: que no solo tenga un saber muy amplio, sino la capacidad de explorar nuevo conocimiento y de aprender de él

Ante esta perspectiva, asumida ya por la comunidad tecnóloga y científica, urge más que nunca darle un reenfoque antropocéntrico a los avances tecnológicos: impregnar de valores humanos cada nuevo paso hacia una inteligencia artificial más capaz es clave para que siempre esté a nuestro servicio y no al revés, como advierte Barro. Esta necesidad se materializa en un movimiento que cada vez cobra más adeptos: el tecnohumanismo, que algunos también llaman tecnooptimismo, si bien su sentido no tiene nada que ver con autocomplacencia: es un tipo de activismo para enderezar una carrera tecnológica que, dicen, ya está peligrosamente deshumanizada.

«Para empezar, debemos recuperar la ética en todos esos avances, que ahora monopolizan unas pocas multinacionales tecnológicas sin control», opina Pedro Mújica, que se define como «tecnólogo humanista» y es el fundador de la consultora Wecolab Studio y el responsable de IANética, un proyecto tecnohumanista del Ayuntamiento de Valencia. «No tenemos más que observar lo que hacen con nuestros datos: dicen que los usan para darnos publicidad personalizada, pero en realidad pretenden la ultrapersonalización, lo que nos puede llevar a la individualización total y al aislamiento, y nos impediría unirnos y hacer cosas como sociedad colectiva», añade.

Mújica opina que los legisladores deben pisar el acelerador en este sentido. «La Ley de Regulación de la Inteligencia Artificial en la Comunidad Europea es un gran avance, pero todavía insuficiente», señala. Con todo, ya ha demostrado su eficacia: frenó las pretensiones del Gobierno de Polonia de instaurar un sistema de crédito social, como el que tiene China. «Aun así, las grandes corporaciones siguen sin someterse a una regulación severa. No es casual que surjan iniciativas como el Future of Life Institute –desde el que más de 3.500 científicos alertan de los grandes riesgos existenciales a los que nos pueden llevar avances como el metaverso o Neuralink [un dispositivo capaz de mapear el cerebro] sin un mínimo control–, que no para de reclamar a Bruselas una ley más fuerte sobre inteligencia artificial», indica.

Otros, como Rodrigo Taramona, consultor y divulgador de contenidos sobre el impacto de la tecnología en el comportamiento humano, abogan por el equilibrio. «Hay que encontrar ese punto entre los avances que nos pueden beneficiar muchísimo como sociedad y ser capaces de garantizar un uso ético, que no estén solo en manos de unos pocos, porque esta inteligencia no para de crecer y de sustituir cosas, para empezar, puestos de trabajo», apunta. Los efectos de las noticias falsas –que impulsaron el genocidio en Myanmar o el asalto al Capitolio– muestran, alerta, el potencial pernicioso de la tecnología. «Debería ser un toque de atención que nos convenciera más que nunca de la necesidad de volver a los valores humanistas y aplicarlos en cada avance tecnológico», asegura.

El dominio de la IA impulsa hoy la geopolítica, como lo hicieron en el pasado las religiones o los recursos naturales

Además, el dominio de la IA es hoy lo que impulsa la geopolítica, como lo hicieron en el pasado las religiones o los recursos naturales: la carrera entre China y Estados Unidos por ser la primera potencia no es armamentística, sino tecnológica. «El primer país que tenga una verdadera inteligencia artificial que le permita ser más productivo que el resto, e incluso más avanzado armamentísticamente, será el que tenga el poder», advierte José María Lassalle, director del Foro de Humanismo Tecnológico de ESADE y profesor de Filosofía del Derecho en la Universidad Pontificia de Comillas (ICADE). Aunque Lassalle reniega de catastrofismos y apuesta por «una visión optimista» sobre sus posibilidades, sí aboga por «redefinir el relato de la tecnología y las infraestructuras que está desarrollando». «No basta con interpretar de una manera utópica la capacidad tecnológica si no tenemos en cuenta que ya es un poder en sí misma y que ese poder se asienta sobre una estructura», explica. «Y eso supone que se lleven a cabo reformas que introduzcan mecanismos de justicia, de limitación ética, de redefinición del papel que el ser humano debe desempeñar en el desarrollo de una inteligencia colectiva que sea capaz de compensar el poder que, por ejemplo, la inteligencia artificial está acumulando a la hora de gestionar el mundo en el que vivimos», añade.

En esta línea, Barro propone redefinir un concepto fundamental: «Hace tiempo que pasamos por ser la sociedad del conocimiento, pero ahora estamos un poco más allá: ha llegado la hora de asumir que somos la sociedad de la inteligencia, tanto la humana como la no humana, y solo si tenemos esto claro podremos transformarla en grandes avances que nos beneficien a todos».

miércoles, 14 de junio de 2023

¿Es la inteligencia artificial generativa mala para el medio ambiente? La huella de carbono de ChatGTP y sus primos hermanos

 

Kate Saenko 

09/06/2023

Fuente: https://sinpermiso.info/

La inteligencia artificial (IA) generativa es la nueva tecnología de moda detrás de los chatbots y los generadores de imágenes. ¿Pero hasta qué punto está calentando el planeta?

Como investigadora en IA, a menudo me preocupan los costes energéticos de construir modelos de inteligencia artificial. Cuanto más potente es la IA, más energía consume. ¿Qué significa la aparición de modelos de IA generativa cada vez más potentes para la futura huella de carbono de la sociedad?

"Generativa" se refiere a la capacidad de un algoritmo de IA para producir datos complejos. La alternativa es la IA "discriminativa", que elige entre un número fijo de opciones y produce una sola cifra. Un ejemplo de resultado discriminativo es elegir si se aprueba o no una solicitud de préstamo.

La IA generativa puede crear resultados mucho más complejos, como una frase, un párrafo, una imagen o incluso un vídeo corto. Hace tiempo que se utiliza en aplicaciones como en los asistentes de voz para generar respuestas de audio, o en la función de autocompletar cuando se nos sugiere una búsqueda. Sin embargo, sólo recientemente ha adquirido la capacidad de generar un lenguaje similar al humano y fotos realistas.

Utiliza más energía que nunca

El coste energético exacto de un solo modelo de IA es difícil de estimar, e incluye la energía utilizada para fabricar el equipo informático, crear el modelo y utilizarlo en la producción. En 2019, los investigadores descubrieron que crear el modelo generativo de IA llamado BERT con 110 millones de parámetros consumía la energía de un vuelo transcontinental de ida y vuelta para una persona. El número de parámetros se refiere al tamaño del modelo, cuanto más grandes generalmente más hábiles. Los investigadores calcularon que la creación del GPT-3, mucho mayor y con 175.000 millones de parámetros, consumió 1.287 megavatios hora de electricidad y generó 552 toneladas de equivalente de dióxido carbono(CO2eq), que es lo que generan 123 turismos de gasolina conducidos durante un año. Y eso sólo para preparar el modelo para su lanzamiento, antes de que ningún consumidor empiece a utilizarlo.

El tamaño no es el único factor predictivo de las emisiones de carbono. El modelo de libre acceso BLOOM, desarrollado por el proyecto BigScience en Francia, tiene un tamaño similar al GPT-3, pero su huella de carbono es mucho menor: consume 433 MWh de electricidad y genera 30 toneladas de CO2eq. Según un estudio de Google, para un mismo tamaño, el uso de una arquitectura de modelo y un procesador más eficientes y un centro de datos más ecológico puede reducir la huella de carbono entre 100 y 1.000 veces.

 

Los modelos más grandes consumen más energía durante su despliegue. Hay pocos datos sobre la huella de carbono de una sola consulta de IA generativa, pero algunas cifras del sector estiman que es de cuatro a cinco veces superior a la de una consulta en un motor de búsqueda. A medida que se popularicen los chatbots y los generadores de imágenes, y que Google y Microsoft incorporen modelos lingüísticos de IA a sus motores de búsqueda, el número de consultas que reciben cada día podría crecer exponencialmente.

Bots de inteligencia artificial para búsquedas

Hace unos años, no mucha gente fuera de los laboratorios de investigación utilizaba modelos como BERT o GPT. Eso cambió el 30 de noviembre de 2022, cuando OpenAI lanzó ChatGPT. Según los últimos datos disponibles, ChatGPT tuvo más de 1.500 millones de visitas en marzo de 2023. Microsoft incorporó ChatGPT a su motor de búsqueda, Bing, y lo puso a disposición de todo el mundo el 4 de mayo de 2023. Si los chatbots llegan a ser tan populares como los motores de búsqueda, los costes energéticos de desplegar las IA podrían llegar a ser realmente elevados. Pero los asistentes de IA tienen muchos más usos que las búsquedas, como redactar documentos, resolver problemas matemáticos y crear campañas de marketing.

Otro problema es que los modelos de IA deben actualizarse continuamente. Por ejemplo, ChatGPT sólo se entrenó con datos hasta 2021, por lo que no sabe nada de lo que ha ocurrido desde entonces. La huella de carbono de la creación de ChatGPT no es de dominio público, pero es probable que sea mucho mayor que la de GPT-3. Si tuviera que volver a crearse, ChatGPT se vería afectado. Si tuviera que recrearse periódicamente para actualizar sus conocimientos, los costes energéticos serían aún mayores.

Una ventaja es que preguntar a un chatbot puede ser una forma más directa de obtener información que utilizar un motor de búsqueda. En lugar de obtener una página llena de enlaces, se obtiene una respuesta directa como la que daría un humano, suponiendo que se mitiguen los problemas de precisión. Obtener la información más rápidamente podría compensar el mayor consumo de energía en comparación con un motor de búsqueda.

El futuro

El futuro es difícil de predecir, pero los grandes modelos generativos de IA están aquí para quedarse y es probable que la gente recurra cada vez más a ellos en busca de información. Por ejemplo, si ahora un estudiante necesita ayuda para resolver un problema de matemáticas, se la pide a un tutor o a un amigo, o consulta un libro de texto. En el futuro, es probable que se lo pida a un chatbot. Lo mismo ocurre con otros conocimientos especializados, como el asesoramiento jurídico o los conocimientos médicos.

Aunque un único gran modelo de IA no va a arruinar el medio ambiente, si mil empresas desarrollan robots de IA ligeramente diferentes para fines distintos, cada uno utilizado por millones de clientes, el uso de energía podría convertirse en un problema. Se necesita más investigación para que la IA generativa sea más eficiente. La buena noticia es que la IA puede funcionar con energías renovables. Llevando la computación a los lugares donde la energía verde es más abundante, o programando la computación para las horas del día en que la energía renovable está más disponible, las emisiones pueden reducirse en un factor de 30 a 40, en comparación con el uso de una red dominada por los combustibles fósiles.

Por último, la presión social puede ser útil para animar a las empresas y laboratorios de investigación a publicar las huellas de carbono de sus modelos de IA, como ya hacen algunos. En el futuro, quizá los consumidores puedan incluso utilizar esta información para elegir un chatbot "más ecológico".

 
es profesora de ciencias de la computación en la Universidad de Boston

Fuente:

https://theconversation.com/is-generative-ai-bad-for-the-environment-a-computer-scientist-explains-the-carbon-footprint-of-chatgpt-and-its-cousins-204096

Traducción:

Iovana Naddim

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