Under Pressure x Queen

Presión
Aplastándome
presión aplastándote a ti
ningún hombre la pide.
Bajo presión
Ese fuego que
derriba un edificio
divide a una familia en dos,
pone a l gente en las calles.

La maldita máquina de matar x Billy Bond y la pesada del Rock and Roll

Tengo que derretir esa máquina de matar,
tengo que derretir esa maldita máquina de matar.
Para que nunca más vuelva
a destruir lo que hacemos con amor, amor.

Desencuentro x Almafuerte

Estás desorientado y no sabés,
qué bondi hay que tomar, para seguir.
Y en triste desencuentro con la fé,
querés cruzar el mar, y no podés.
La araña que salvaste te picó.
Qué vas a hacer.
Y el hombre que ayudaste te hizo mal,
dale que vá.
Y todo un carnaval, gritando pisoteó,
la mano fraternal que Dios te dió.

miércoles, 20 de octubre de 2021

¿Qué es y cómo funciona Big Data?

 ¿Qué es y cómo funciona Big Data?



Compartimos un nuevo episodio del podcast Utopía, en el que les proponemos descubrir el mundo de los datos a través de la Big Data, esa explosión originada por la masividad de internet.
Nos acompañan Walter Sosa Escudero, profesor de la UdeSA e investigador CONICET, y Antonio Vazquez Brust, Cientista de datos/Urbanista y Fellow en Fundación Bunge y Born, con quienes reflexionamos sobre qué objetivos y utilidades trae la Big Data, qué tecnologías se ven involucradas y en qué consisten esos algoritmos que procesan los miles de millones de datos en tiempos récord.

 
Escuchar el podcast en PodbeanSpotify o Apple Podcast

martes, 19 de octubre de 2021

Las filtraciones de Facebook

 

Cenital

BUROFAX

Jimena Valdez
Tecnopolitica-1.png
Una mirada política sobre internet, tecnología y redes.
15/10/2021

Hola, ¿cómo estás? 

Hoy tenemos un material muy jugoso. Una ex empleada de Facebook, fuertemente desilusionada con el funcionamiento de la empresa, filtró materiales comprometedores y brindó testimonio a un periodista del Wall Street Journal (WSJ). Cuando escuché las primeras cosas al respecto, pensé “no hay nada nuevo”, pero después indagué más y ahora creo que hay cosas interesantes ahí.

En lo que sigue te cuento quién es Frances Haugen, y cuáles son las principales revelaciones. Si bien hay mucho y diverso material, las filtraciones muestran dos cosas en común: por un lado, Facebook sabe todo lo que su empresa hace y genera, y, por el otro, de ver esa evidencia se desprende que Facebook tiene un discurso público que es engañoso, sino directamente mentiroso. De este nuevo escándalo, quiero sacar tres puntos: 1. Facebook va por todo y ese todo es mucho más de lo que vos o yo podemos imaginarnos; 2. la estructura se come a las personas (o el camino al infierno está lleno de buenas intenciones); 3. Facebook ya perdió.   

Frances tenía un sueño

Frances Haugen tiene una historia para contar. Hace algunos años, ella perdió a un amigue a manos de la desinformación. Esto es, esta persona que era cercana a ella, comenzó a creer en fake news y fue hundiéndose cada vez más en ese internet conspiranoico. La relación básicamente se terminó, e incluso este amigue se mudó. A partir de esto, Frances comenzó a tener un compromiso particular con la causa de la seguridad y el cuidado de los usuarios, de modo que cuando entró a Facebook (después de pasar por otras tech como Hinge, una app de citas, y Google, que no necesita presentación) tenía una fuerte motivación por trabajar en eso. 

Sin embargo, no tardó mucho en darse cuenta de que Facebook no se tomaba esa enorme responsabilidad en serio. Poco personal, pocos recursos y poco tiempo para trabajar en uno de los temas más relevantes y urgentes que enfrentan las plataformas: la desinformación y polarización. Al ver que sus esfuerzos eran más bien individuales, y que la empresa no solo no acompañaba, sino que pateaba en contra, tuvo un agotamiento progresivo hasta llegar a lo que ella llama una “crisis de fe”. Lo conversó con su madre, académica y religiosa, y decidió irse de Facebook haciendo público lo que había visto y vivido. Contactó a un periodista del WSJ y fue pasándole documentos en secreto, hasta que finalmente divulgó su nombre y brindó testimonio no solo al diario, sino también al Congreso de Estados Unidos. 

El relato es profundamente estadounidense. La fe y el compromiso, por un lado, y la desilusión, por el otro. Es fácil burlarse y espetarle a Frances un superado “qué esperabas”, pero no me parece tan simple. Por un lado, creo que es difícil prever ese nivel de desdén por la protección de los seres humanos y esas ganas de jugar con fuego. Por el otro, lo que hizo Frances requiere valentía -al menos yo temería que no me volviesen a contratar en ningún lado, además de que tener de enemigo a Zuckerberg no me parece el mejor plan-. 

Entonces, presentada y defendida Frances, pasemos a lo que contó. 

¡¿Que Facebook hizo que?!

El WSJ dividió las revelaciones en cinco partes -y yo no voy a ser menos-. Las revelaciones muestran problemas diferentes pero dos cosas en común a todos esos problemas. Facebook, cuál régimen sovietico, sabe todo lo que hace, lo tiene documentado y perfectamente analizado. Además, la empresa sabe una cosa, pero públicamente dice otra -en muchos casos, exactamente la opuesta-. 

En primer lugar, Facebook no trata a todos los usuarios por igual. Usuarios con muchos seguidores, o con alguna importancia específica, están “whitelisted”, lo cual significa que van por otro carril. La empresa implementó un sistema de “cross-check” para verificar el contenido que publican estos usuarios (que pueden ser famosos, periodistas o políticos), pero ese sistema funciona para lo bueno y para lo malo. Digo bueno porque tiene sentido que algunos usuarios sean tratados distinto. Digo malo porque esos usuarios hacen cosas que van contra lo permitido por la plataforma, y la plataforma los deja hacer. El caso que cuenta el WSJ es el de Neymar. Ante la acusación de una mujer por violacion (tiene varias acusaciones de violacion/acoso y Nike de hecho canceló un contrato millonario con él) el futbolista brasileño publicó fotos de esa mujer desnuda -es decir, Neymar hizo “revenge porn”-. Facebook tardó mucho en bajarle el posteo -lo cual significa que las fotos fueron vistas por mucha gente- y además aprovechó para estudiar qué pasa con contenidos de ese tipo. ¿Se entiende? Como Facebook en general no permite este tipo de contenido, no sabe qué pasa con ese contenido. Al permitírselo a Neymar, aparece la oportunidad de entender qué pasa ahí. Donde hay humanes, hay oportunidades para experimentar con elles. 

En segundo lugar, Facebook sabe que Instagram es dañino para la salud mental de algunas mujeres. Esto es conocimiento común, scrollear Instagram provoca insatisfacción, dudas, ganas de ser otre. Lo relevante ahora es que la empresa lo tiene bien documentado en base a estudios realizados en los últimos tres años: "El 32% de las adolescentes dijo que cuando se sentían mal con sus cuerpos, Instagram las hizo sentir peor"; “las adolescentes culpan a Instagram por aumentos en las tasas de ansiedad y depresión”; “empeoramos los temas de imagen del cuerpo para una de cada tres chicas”. Algunas mujeres (menos del 10%) incluso señalaron a Instagram como el origen de sus ideas suicidas. Mientras tanto, en otro canal (el de una audiencia pública ante el Congreso en marzo de 2021), Zuckerberg dijo y cito: “La investigación que hemos visto es que el uso de aplicaciones sociales para conectarse con otras personas puede tener beneficios positivos para la salud mental". Un pícaro. 

En tercer lugar, lo que ya sabemos: no sos vos, es el algoritmo. En algún momento Facebook modificó el algoritmo del News Feed con el objetivo de incentivar las interacciones sociales con “contenido”, entre familia y amigues, buscando además disminuir el enojo y la división que genera la plataforma. Sin embargo, el algoritmo tuvo el efecto contrario, cosa que (otra vez) fue documentada por Facebook. El cambio resultó en que el contenido más polémico y más enojoso era compartido más veces y tenía, por tanto, más chances de volverse viral. “Desinformación, toxicidad y contenido violento son excesivamente frecuentes en los contenidos compartidos”, dice un documento de los filtrados. ¿Qué se puede hacer al respecto? Un equipo de Facebook propuso una idea radical: eliminar el botón de compartir. La empresa por supuesto dijo que no. 

En cuarto lugar, en Facebook hay carteles de droga y tráfico de personas. Los empleados lo saben, lo detectan, avisan a sus superiores y la respuesta es débil o nula. 

En quinto lugar, Facebook quiere tenernos en su pantalla desde el año cero de nuestras vidas. Esta me dio miedo de verdad. Básicamente, los documentos filtrados muestran que Facebook sabe que hay una clientela disponible en pre-adolescentes e incluso más jóvenes. Se sabía que la empresa estaba trabajando en Instagram Kids, pero ahora se filtró un gráfico donde dividen a la población por edad, y el primer grupo es de 0 a 4 años. Los responsables salieron a decir que era simplemente un gráfico, pero la sospecha ya está instalada. Lo cierto es que Facebook sabe que les niñes aprenden a usar un teléfono a los 4 años y que los más jóvenes somos más duchos con la tecnología e introducimos a los mayores en ella. Por lo tanto, hay mucho por hacer ahí. Además, otras empresas -TikTok y SnapChat- se mueven mucho entre adolescentes y Facebook no quiere quedarse atrás. 

Hasta acá las revelaciones. Pasemos ahora a los tres puntos que creo nos llevamos de este nuevo escándalo. 

1. Facebook va por todo y ese todo es mucho más de lo que vos o yo podemos imaginarnos

No me considero una persona muy ingenua, no tengo mucha fe en las empresas tecnológicas y, así y todo, leer los documentos y la información me sorprendió bastante. Lo de Instagram Kids es nivel piel de gallina. Digamos que cuando nosotros fuimos, Zuckerberg fue y vino 10 veces. La imagen de niñes en redes sociales me pareció estremecedora. Y recordé algo que mencioné en el episodio sobre Facebook del podcast: la posibilidad de crecer en privado, que cada vez existe menos. La posibilidad de hacer cosas sin que lo sepan nuestros padres e incluso nuestros amigues. La posibilidad de divertirnos, pero también de pasar vergüenza sin que eso sea televisado. Y también la posibilidad de crecer construyendo un mundo propio, menos expuesto a los otros en todos los sentidos posibles. No me refiero solamente a mostrarnos menos, sino además a ver menos cómo viven los otros. Como siempre, no quiero ser nostálgica de un pasado que nunca existió, pero al mundo propio hay que protegerlo y cultivarlo. 

2. La estructura se come a las personas (o el camino al infierno está lleno de buenas intenciones)

Frances habló de sus ilusiones y de sus ganas de hacer cosas al sumarse a Facebook. También dijo que había un montón de gente no solo muy capaz sino además muy buena trabajando allí. Y, sin embargo, al leer la evidencia y escuchar el testimonio de Haugen da la impresión de que toda esa gente no logra hacer la diferencia en una empresa que tiene un liderazgo sumamente vertical y absolutamente claro en sus objetivos. En ese sentido, creo que la discusión sobre si la gente es buena o mala, e incluso si Zuckerberg es bueno o malo, aporta poco al debate. Recién googleé si es cierto que Zuck cerraba reuniones diciendo: “La compañía por delante del país”. Parece que lo es, lo cual lo pinta de villano. Y, sin embargo, mejor hablar de una empresa muy poderosa que quiere crecer a cualquier precio y no de personas. 

3. Facebook ya perdió  

Hace algunos días escuché el podcast diario del Washington Post en el que cubrían el tema y la conductora le preguntaba a la periodista especializada en tecnología cómo protegerse de Facebook. Y luego decían eso que también dijo Haugen y que ya suena por varios lados: Facebook es el nuevo cigarrillo. En pocas palabras: es adictivo y es nocivo. Lo decían así nomás. Y ahí pensé, Facebook perdió la batalla cultural. No es la única empresa que difunde fake news, no es la única empresa que genera ciudadanos más enojados y divididos, no es la única red que se usa para hacer cosas ilegales y, sin embargo, es la empresa más identificada con eso. De algún modo, las otras grandes -Google, Apple y las mucho más humildes Twitter o Reddit- lograron no caer en la volteada. En el podcast la periodista también decía que Facebook debía cambiar su liderazgo, pues el actual -Zuckerberg y la COO Sheryl Sandberg- ya no era confiable. Predecir es un deporte de riesgo, pero creo que Zuckerberg se arriesgó demasiado.

El del estribo

  • Acá podés buscar los 6 episodios dedicados a las filtraciones de Facebook.
  • Acá podés escuchar la cobertura del Washington Post sobre el tema, que mencioné más arriba. 

Gracias por llegar hasta acá.

Un abrazo,

Jimena

PD: Desde hace meses recibo en mi casilla varios de los newsletters de Cenital, y ahora estoy (también) del otro lado. Si tenés ganas, podés colaborar con nuestro periodismo acá. Y, si todavía no lo hiciste, te recomiendo que te sumes al canal de Telegram que lanzó Cenital.

miércoles, 6 de octubre de 2021

Qué es la “nomofobia” y cómo se relaciona con el apagón de Whatsapp, Instagram y Facebook

 

Las recomendaciones para evitar el trastorno


Fuente: Página 12

El apagón de WhatsApp, Facebook e Instagram registrado este lunes puso nuevamente de relieve un trastorno que ha ido creciendo en los últimos años: la nomofobia (non-mobile-phone-phobia), definida como el miedo o la ansiedad extrema de carácter irracional que se origina en una persona cuando permanece durante un período de tiempo sin poder usar su teléfono celular.

Según la hipótesis más extendida entre los expertos, este miedo puede ocurrir por cuatro factores principales: imposibilidad para comunicarse con otrospérdida de conexiónincapacidad de acceder a la información y renuncia a la comodidad

Si una persona sale a la calle sin su celular y al darse cuenta comienza a agobiarse o a sentir miedo o paralización, podría estar frente a un comportamiento nomofóbico. Lo mismo si se presentan esos síntomas al no poder consultar al instante las distintas notificaciones (de llamadas, redes sociales, mensajes, etc.) que llegan al celular.

También es un indicio de comportamiento nomofóbico sentirse feliz si la batería del celular está al 100% y comenzar a sentir ansiedad a medida que baja o entrar en pánico al ingresar a zonas sin coberturas de datos o wifi.

¿Qué dificultades trae la nomofobia?

A diferencia de la dependencia, la nomofobia puede concebirse como un miedo más extremo que termina por entorpecer y dificultar la vida diaria de la persona: en una revisión de estudios reciente se muestra que la nomofobia afecta negativamente a la personalidad del individuo, el autoestima, el estrés y el rendimiento académico

También suele estar asociada a otras afecciones mentales como la fobia social, hiperactividad o depresión.

Además, puede derivar en peores hábitos alimenticios, una disminución del tiempo de descansoaislamiento socialmenor rendimiento tanto en los estudios como en el trabajo y mayor distracción.

Las personas que sufren nomofobia también suelen desarrollar el síndrome del túnel carpiano, por la presión excesiva en el nervio mediano de la muñeca que permite la sensibilidad y el movimiento a partes de la mano. 

¿Quiénes son más susceptibles de tener nomofobia?

El grupo más susceptible de sufrir este tipo de trastorno es el de los niños, niñas y adolescentes, ya que crecieron en una sociedad tecnológica rodeados de distintos aparatos a su disposición. 

Una investigación de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) que analizó 108 estudios científicos sobre esta problemática publicados desde 2010 a 2019 sumó al género como variable y detectaron mayor presencia de nomofobia entre las mujeres.  

Recomendaciones

Para evitar que este problema afecte al bienestar físico y mental es necesario que se desarrollen programas educativos desde edades tempranas que apuesten por un uso racional de los dispositivos celulares. Ello implica la necesidad de implementar una adecuada competencia digital y una conciencia crítica respecto al uso de las tecnologías de la información y la comunicación.

A su vez, es recomendable un autoanálisis del tiempo diario que se dedica a usar el teléfono celular. En ese sentido, también deberían evaluarse las finalidades de su utilización. Entre las recomendaciones también se incluye: 

  • Desinstalar algunas aplicaciones que la persona considere que le hacen perder el tiempo. 
  • No utilizar el celular en las comidas.
  • Silenciar las notificaciones.
  • Establecer horas determinadas para consultarlo.
  • No mirarlo durante conversaciones, comidas, o situaciones de ocio compartidas.
  • No usarlo como despertador, ya que puede interferir en el ciclo de sueño.
  • Cargarlo fuera de la habitación.


Colapso de Facebook: por qué fue tan fuerte el impacto

 

La caída mundial durante seis horas de los servicios de Facebook, Whatsapp e Instagram

El apagón mostró que la idea de red indestructible se pierde cuando buena parte del flujo de internet depende de los servidores de muy pocos jugadores.

Esteban Magnani
Por Esteban Magnani
fuente: Página 12


Desde pasado el mediodía de este lunes y durante algo más de seis horas fue imposible conectarse a Whatsapp, Facebook, Messenger e Instagram, cuatro de las cinco apps más presentes en los celulares de todo el mundo. El impacto fue feroz porque estas aplicaciones se usan para comunicaciones de todo tipo: laborales, familiares, recreativas, para sacar turnos, vender productos o pedir una pizza. Luego de que la pandemia forzara a navegar cotidianamente en el mundo digital, la caída de esos servicios empujó a los usuarios a naufragar nuevamente en el mundo analógico, aferrados al salvavidas de los llamados telefónicos, los SMS o apps de mensajería alternativas. La cantidad de memes que circularon (en otras redes) fueron una pequeña muestra de la ansiedad de una sociedad que se sintió como si la hubieran privado de uno de sus cinco sentidos y que olvidó cómo era no poder conectarse con cualquiera en cualquier momento.

Y no es solo en Argentina: Facebook tiene cerca de 2.895 millones de usuarios mensuales, más de un tercio de la población global. Whatsapp cuenta con dos mil millones, Messenger 1.300 e Instagram otros 1.000 millones. Todos estos servicios pertenecen a Facebook.

La concentración no para de crecer pese a algunos tibios intentos de controlarla. Cuando Facebook compró Whatsapp en 2014, por 19.000 millones de dólares, prometió a los organismos reguladores europeos que no cruzaría los datos obtenidos por ese sistema de mensajería con los de Facebook. Lo hizo igual y en 2018 fue multado por cifras muy inferiores al dinero que el cruce de datos le permitía obtener. La caída de los servicios en simultáneo demuestran, por si quedaban dudas, la simbiosis entre todas estas aplicaciones puestas al servicio de la gigantesca empresa de publicidad que es Facebook. Es de ese mercado de donde obtiene del 98 por ciento de sus ingresos.

Para peor, la necesidad de todos por comunicarse aumentó repentinamente el tráfico en plataformas alternativas que cayeron en dominó por varios minutos, como le ocurrió a Telegram o Signal. Hasta la noche del lunes, Facebook no dio explicaciones concretas sobre las causas del problema. Es imposible saber qué ocurre en esa caja negra; es que pese al lugar clave que tienen sus servicios en el planeta, solo ellos tienen acceso a los servidores donde están la explicaciones. Para peor, el desperfecto se suma a la denuncia más reciente en contra de la empresa que hizo una ex gerenta de producto, Frances Haugen. El combo de malas noticias hizo caer la cotización de las acciones un 5% en pocas horas, pero todo indica que, como ocurrió en el pasado, el desprestigio tendrá patas cortas.

Luego del escándalo de Cambridge Analytica, cuando incluso se iniciaron campañas invitando a eliminar las cuentas en la red social, las acciones llegaron a caer por unos pocos días para luego recuperarse como si nada hubiera pasado gracias a unos envidiables reportes de ganancias. Ni siquiera la posterior multa de 5.000 millones de dólares por su responsabilidad en el caso logró hacer temblar a la empresa.

La caída vuelve a traer la atención sobre la deriva de internet de las últimas décadas en un proceso que transformó una red de redes pensada, justamente, para ser indestructible, hasta su actualidad de concentración y gestionada por un puñado de empresas.

La guerra fría

Es sabido que internet nació como un proyecto militar en tiempos de Guerra Fría y amenaza nuclear. Mantener una red distribuida era la mejor forma de garantizar que ninguna bomba puntual pudiera paralizar las comunicaciones. Una red permitiría hacer circular los mensajes por caminos alternativos.

Este proyecto luego fue tomado por varias universidad que utilizaron los cables telefónicos para conectar a las computadoras. Eso fue básicamente internet hasta que en los años 90 llegó la web y comenzó el vértigo que la caracteriza hasta nuestros días. En sus primeros años,  internet en general, pero sobre todo la web, parecía un espacio democratizador en el que todos podrían hablar en condiciones de igualdad en una especia de ágora virtual de arquitectura indestructible e incontrolable para cualquier poder. Todos podrían hablar con todos sin intermediarios.

El tiempo demostró que no sería necesariamente así. A fines de los '90 la concentración de internet se aceleró a toda máquina gracias a los capitales de riesgo que buscaron la forma de hacer negocios en el ciberespacio. Con la explosión de la burbuja "puntocom" a comienzos del siglo XXI solo algunas pocas sobrevivieron pero en el camino encontraron el santo grial: los datos.

La tendencia natural de las plataformas de internet es ir hacia la concentración. El proceso suele llamarse "efecto de red": la gente va a las redes sociales donde están sus amigos, los pasajeros a las plataformas con más choferes porque no quieren esperar, usan los buscadores que están más entrenados por más gente y así se los entrena más. El proceso se refuerza a sí mismo en un círculo virtuoso. De allí el incentivo por arriesgar mucho dinero para picar en punta y quedarse con un mercado completo. Poco queda de la red distribuida en un ciberespacio ahora copado por un puñado de empresas. Y cuando cae una, arrastra actividades en medio planeta.

Lecciones para aprender

No es la primera vez que se caen los servidores de una empresa del tamaño de Facebook. En diciembre de 2020 los servicios de Google dejaron de funcionar por poco menos de una hora produciendo un sismo no solo en las comunicaciones, sino también en herramientas de trabajo que, para peor, eran vitales en tiempos de pandemia. La caída de Google impactó en las posibilidades de enviar o recibir mails, pero también de estudiar, hacer reuniones, cargar datos en documentos compartidos o transmitir una obra por YouTube. De hecho, Google es parte de la infraestructura de otras empresas y cuando sus servidores caen arrastran, por ejemplo, a los mapas que usan los servicios de esta empresa para funcionar. Es cierto: sin los aportes de este gigante muchos servicios como el mapa de Buenos Aires "Cómo llego" tal vez no serían posibles a menos que, justamente, se desarrollara un servicio propio con trabajo local.

En resumen, casi sin darnos cuenta, por practicidad y una supuesta gratuidad (que en realidad se paga en datos, pero también en independencia), empresas, ciudadanos y hasta gobiernos utilizan de forma creciente estas infraestructuras que así concentran  más datos, consiguen el dinero para mejorar sus desarrollos y hacen aún más dependientes a otros países.

Alternativas

¿Debería haber infraestructuras nacionales o al menos regionales que permitan cierta autonomía de infraestructuras claves para el funcionamiento del país? Ahora la pregunta parece urgente pero es muy probable que vuelva a olvidarse ahora que Facebook ya arrancó sus servidores nuevamente.

Es cierto: dar un servicio tecnológico de la calidad que ofrece las grandes corporaciones no es fácil. Estas empresas manejan recursos capaces de opacar sistemas científico tecnológicos de países enteros. Pero por otro lado, no es imposible: existen alternativas sobre todo en software libre, para no arrancar desde cero. Ese camino, que genera cierta incertidumbre y que carece de marketing sostenido por millones de dólares, no solo generaría trabajo local y ahorro en divisas, sino que también favorecería el desarrollo de conocimiento e investigaciones como muestran algunos ejemplos exitosos.

Es en los momentos de crisis cuando se reaviva la discusión acerca de la necesidad de no depender tanto de infraestructuras que no se controlan. Habrá que ver si esta vez alguien logra recordarlo.



qué es internet, qué rol cumple WhatsApp para la población y qué rol cumple Facebook para los gobiernos.

 

Cenital

BUROFAX

Jimena Valdez
Tecnopolitica-1.png
Una mirada política sobre internet, tecnología y redes.
05/10/2021

Hola, ¿cómo estás? Este es un envío especial de Burofax por la caída de ayer.

Todas las redes de Facebook (o sea Facebook, WhatsApp e Instagram) estuvieron caídas por más de siete horas y todos tuvimos tiempo para darnos cuenta qué lugar tan importante ocupan los productos de Zuckerberg en nuestras vidas. Es irónico que Facebook brille más por su ausencia que por su presencia. Tan incorporado lo tenemos a nuestra vida, que reparamos poco en el enorme espacio que ocupa. En cambio, cuando no está, se nota mucho.

La razón por la que se cayó es irrelevante, ya está arreglado y seguramente eso que pasó no vuelva a pasar -aunque seguramente también estas redes vuelvan a caerse-. Me interesa ir más allá del hecho puntual y hablar de tres cosas: qué es internet, qué rol cumple WhatsApp para la población y qué rol cumple Facebook para los gobiernos. 

Sobre lo primero, internet es literalmente una red de redes y hay de todo, pero lo cierto es que pasamos la mayor parte de nuestro tiempo en tres o cuatro sitios -que en muchos casos pertenecen a la misma compañía-. Es decir, para algunas personas internet es Facebook y esto se hizo evidente hace varios años con el escándalo de Free Basics. Ya lo mencioné en una edición del newsletter, Free Basics era el nombre de la internet gratuita que Zuckerberg prometió para ciertas regiones de India, pero luego resultó que lo que planeaba proveer gratis no era internet, sino Facebook. Esto es, te conectabas a la red con el servicio de Facebook y accedías a Facebook -y no al resto de la internet-. Ese caso era un poco exagerado (¡se nota mucho!), pero en realidad todos pasamos mucho tiempo, si no la mayor parte de nuestro tiempo, en estas redes con dueño y no, simplemente, en internet. 

Sobre el rol de WhatsApp para la población hace tiempo se habla de que Facebook es un servicio básico, tan básico como la electricidad o el gas, y que debería ser regulado como tal. Por supuesto esto varía entre países (en Estados Unidos se usa poco WhatsApp, en otros muchísimo), pero en los países en que la penetración de esa red de mensajería es total (por ejemplo, Brasil) es básicamente el teléfono y el medio de comunicación básico. Entonces lo que pasó ayer no es un “no puedo mandarme stickers con amigues”, sino un “no puedo comunicarme con nadie”. Con la diferencia de que cuando se corta la luz, tenemos un número al que llamar y acá no había con quién comunicarse. Ojo, si Facebook no hubiera comprado Instagram en 2012 y WhatsApp en 2014, ayer se hubiera caído una red de mensajería, y no tres. Esto es, se ha vuelto un servicio básico a base de concentración.

Finalmente, un comentario sobre Facebook y los gobiernos. Cada vez más las administraciones usan Facebook y sus redes para comunicar políticas. No sólo Aerolíneas Argentinas te atiende por WhatsApp, sino que el gobierno argentino estaba dando turnos para la vacuna por esa misma red. Esto es sumamente riesgoso, porque es una privatización encubierta, sin contrato y sin aviso. Nuevamente, cuando se corta la luz el gobierno puede tomar medidas (ejemplo, multar empresas), pero cuando se corta WhatsApp, no hay nada que ningún gobierno pueda hacer.

Yapa: en estas semanas salió en todos lados el nombre de una ex empleada de Facebook que, decepcionada con la empresa, filtró documentos y datos. Los diarios reportaron que Frances Haugen afirma que “Facebook pone sus ganancias por encima del bien público”. Premio revelación. Más allá de contar estas novedades, Frances entregó al Wall Street Journal varios documentos valiosos que comprueban que esta empresa sabe bien qué hace y qué no hace, y que no comete errores, sino aciertos en lo que es un rumbo determinado. Haugen pide que los gobiernos regulen a esta empresa -algo que creo que va a suceder más temprano que tarde-.

Gracias por llegar hasta acá.

Un abrazo,

Jimena

PD: Desde hace meses recibo en mi casilla varios de los newsletters de Cenital, y ahora estoy (también) del otro lado. Si tenés ganas, podés colaborar con nuestro periodismo acá. Y, si todavía no lo hiciste, te recomiendo que te sumes al canal de Telegram que lanzó Cenital.

miércoles, 25 de agosto de 2021

Todo lo que siempre quisiste saber sobre las criptomonedas

 

Mariana Gutiérrez explica qué hay alrededor de las monedas virtuales

Los titulares sobre bitcoin, Ehtereum, fan tokens, NFT y todo el mercado de los criptoactivos está conectado por una tecnología conocida como blockchain. ¿Qué hay detrás de tanta complejidad financiera y tecnológica? La magister en Sociología y doctoranda de Conicet explica el fenómeno.

Esteban Magnani
Por Esteban Magnani
Fuente: Página 12


Bitcoin era solo una curiosidad para hackers en 2009, cuando se inició su circulación. Con el paso de los años salió de ese nicho y se hicieron frecuentes los titulares que daban cuenta de los vaivenes de su cotización. En los últimos años su modelo, basado en blockchain, produjo una numerosa prole de fenómenos cuya complejidad tecnológica y financiera excede a la mayoría de los mortales: NFT que se vendían a 69 millones de dólares, Fan tokens del PSG que aumentaban con la llegada de Messi,  juegos para ganar dinero, la prohibición de aceptar bitcoin en China y, poco después, de su minado en China, la decisión de El Salvador de utilizarla como moneda de curso legal.

La variedad de fenómenos es amplia, pero tienen un hilo común: la tecnología blockchain, sobre la que se pueden montar múltiples sistemas descentralizados. Sin embargo, entre la especulación financiera, el marketing feroz y esquemas ponzi en versión tecno, resulta cada vez más difícil comprender que hay detrás del humo de bitcoin y su descendencia. 

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Mariana Gutiérrez es doctoranda en Ciencia Política, Magíster en Sociología y Licenciada en Administración por la UNC. Actualmente es becaria doctoral Conicet-UNC y trabaja en el Instituto de Estudios en Comunicación, Expresión y Tecnologías. Sus temas de investigación refieren a la gobernanza neoliberal, las políticas participativas y la subjetivación política. Las indagaciones que realiza en torno a blockchain y criptoactivos se enmarcan en un proyecto de comunicación pública de la ciencia desarrollado por Ideas de Pie/ Fundación Igualdad. Es docente de la Universidad Nacional de Córdoba. Aquí, explica el fenómeno Bitcoin.

--¿Qué es blockchain?

--La blockchain o cadena de bloques es un registro distribuido, una enorme base de datos almacenada de manera virtual. Cada usuario de este registro tiene la capacidad de actualizarlo pero de manera sincronizada. Cada nueva operación que desea registrarse como una transferencia de criptoactivos de un usuario a otro, en vez de ser autorizada por una parte externa, necesita de la aprobación de todos los usuarios.

--¿Cómo asegurarse de eso?

--Lo que garantiza esa seguridad son las operaciones criptográficas. Estas operaciones provienen de algoritmos que funcionan codificando las operaciones. Para incorporar una nueva transacción a ese registro se necesita de un mecanismo de consenso de parte de quienes participan. Dependiendo de la criptomoneda, su protocolo de consenso puede variar. Los más conocidos son dos: proof-of-work y proof-of-stake.

--¿Qué tiene que ver blockchain con bitcoin?

--Cuando se habla de bitcoin, se puede estar haciendo referencia tanto a un tipo de activo creado de forma descentralizada amparada en blockchain y también a la red Bitcoin, con mayúscula, es decir, la comunidad de usuarios y nodos que se encargan de “minar” nuevos bitcoins, de crear nuevas monedas a partir de la resolución de problemas criptográficos.

--¿Por qué produce tanta contaminación?

--En el caso del mecanismo de consenso denominado “proof of work” o prueba de trabajo, implica poner en competencia a los centros de cómputos para descifrar los acertijos criptográficos que requiere cada modificación de la blockchain. El nodo que logra descifrar el algoritmo es el que gana el premio y se queda con una retribución en criptomonedas. Así funcionan Bitcoin y Ethereum. El problema es que la energía que se destinó para resolver ese acertijo pero que no ha recibido la recompensa en criptomonedas es puro desperdicio desechada. En el caso de bitcoin, la Universidad de Cambridge calculó el consumo de esa red en 130 teravatios por hora. Para que se tenga una idea, Argentina consume 120 teravatios hora. La red de Ethereum se calcula en 63 teravatios por hora. Ethereum viene prometiendo adoptar el mecanismo de consenso “proof of stake” que distribuye el premio aleatoriamente basándose en criterios de participación. Pero este cambio ha sido postergado en sucesivas oportunidades.

--¿Cuándo aparece bitcoin?

--En 2009, luego de la crisis de las hipotecas subprime, cuando se publicó un artículo firmado con el seudónimo "Satoshi Nakamoto", en donde se declaraban las bases de funcionamiento de bitcoin y las intenciones de crear esta herramienta para prescindir de intermediarios como el Estado o los bancos. Se dice explícitamente en ese artículo que esta “versión puramente electrónica de efectivo” permitiría que “los pagos en línea sean enviados directamente de un ente a otro sin tener que pasar por medio de una institución financiera”. Además allí se declara, “lo que se necesita es un sistema de pagos electrónicos basado en pruebas criptográficas en vez de confianza, permitiéndole a dos partes interesadas en realizar transacciones directamente sin la necesidad de un tercero confiable”. 

La ideología que subyace es que la moneda es un “objeto técnico neutral”, como si amparándose en la tecnología pudieran ser superados los problemas “humanos” derivados de la confianza que sostiene a todo sistema monetario. 

Eso se corresponde con una perspectiva liberal friedmaniana que considera a los fenómenos monetarios como asociados directamente a la cantidad de dinero en circulación, sin considerar que todo sistema monetario depende de las convenciones sociales, acuerdos tácitos, expectativas y otros fenómenos de índole social y político.

--¿Cómo se explica su crecimiento y su cotización?

--Según estudios sociológicos el fenómeno despertó interés porque captó el humor político post crisis de 2008. Cuestiones como la descreencia generalizada en el Estado como defensor de la voluntad pública, la impotencia de la ciudadanía ante lo que pareciera ser la captura del Estado por parte de las élites financieras y económicas, la exigencia de transparencia en la gestión pública, la búsqueda de soluciones que exigen una sociedad civil activa y propositiva, crearon el entorno para que el sistema de efectivo electrónico peer-to-peer, de usuario a usuario, produjera tanta fascinación. Obviamente que su expansión en los últimos años tuvo con ver con un entorno de sofisticación tecnológica y de búsqueda de ganancias. Las fintechs acercaron el criptomundo a nuevos segmentos de clientes. A la par de la expansión de Bitcoin surgen otros criptoactivos, como Ethereum, y otras criptodivisas que se mantienen en la agenda mediática.

--¿Cuál es la relación de bitcoin con la economía real?

--Ahí hay un punto importante. Aun en el eventual caso de que la red Ethereum o la red bitcoin eficienticen su desastroso uso energético, a mi parecer, no pueden dejar de considerarse los efectos socioeconómicos y culturales si se generaliza el uso de activos financieros para especulación. 

El modelo de descentralización financiera implica una descentralización técnica, pero no es un modelo de desconcentración del poder económico, sino todo lo contrario. 

Los poderes fácticos con grandes capitales tienen mayores facilidades de sacar provecho de una canasta de activos financieros tradicionales o alternativos. En el caso de los criptoactivos también hay un plus de rentabilidad para capitales concentrados que puedan lidiar con las innovaciones tecnológicas y aprovechar la escasa regulación. De más está decir que esa exacerbación de las finanzas hace aún más difícil la distribución del bienestar, la generación de empleo genuino y la reducción de las desigualdades socioeconómicas y culturales.

--¿Qué utilidad tiene? ¿Para quiénes?

--El bitcoin está siendo utilizado como una forma de inversión que por su altísimo riesgo y volatilidad puede llegar a significar ganancias si se cuenta con suficiente capital como para invertir a largo plazo. Eso hace que en algunos contextos particulares, como el de países que tienen altos niveles de inflación, muchos defensores de este tipo de criptomoneda digan que funciona como reserva de valor. Pero nadie que quiera preservar sus ahorros se volcaría a bitcoin por la forma en que cambia su cotización día a día y con fluctuaciones ligadas a fenómenos de apariencia desopilante. Mucho menos personas que necesitan todos sus ingresos para alimentarse y pagar servicios. Por otro lado, no puede servir de “unidad de cuenta global” es decir, para establecerse como forma de medir la intercambiabilidad de esa moneda por otras y por mercancías, a pesar de que El Salvador esté siendo utilizado desafortunadamente como laboratorio para ello. Por esas razones es que el Bitcoin no puede ser considerado dinero en tanto y en cuanto no sea una forma de abstracción de la riqueza y equivalente general para realizar el intercambio de cosas, bienes, servicios, mercancías...

--China prohibe el minado en su territorio, EE.UU. aumenta los controles. ¿Tiene futuro esta criptomoneda?

--Todavía muchos Estados están expectantes para generar regulaciones dado que se intenta determinar si la compra de bitcoins por la amplia mayoría es algo que puede llegar a suceder y cómo podría afectar a los mercados y a variables macroeconómicas. En ese sentido, yo pienso que el futuro del bitcoin va a estar determinado por la manera en que tomen posición las grandes economías internacionales. China ya tomó la delantera. En 2017, prohibió las colocaciones de criptoactivos, las ICO, y recientemente prohibió a las instituciones financieras que presten servicios relacionados con criptomonedas para evitar salida de capitales y lavado. También prohibió a las empresas de energía eléctrica que le suministren electricidad a las “granjas de minado” porque son incompatibles con sus objetivos ambientales. En China se hacía el 80% de estas actividades. No obstante, han incentivado la investigación y desarrollaron su propia moneda digital, el yuan digital, que ya está en fase de testeo. Esa decisión también incentivó a EE.UU. a plantearse el desarrollo de su propia moneda soberana. Facebook en 2019 había intentado lanzar su moneda estable montada sobre una blockchain propia.

--Ahora aparece fenómenos subsidiarios que se montan sobre blockchain. ¿Tienen sustancia o aprovechan para hacer cuentos del tío en modo digital?

--Depende de qué estemos hablando. A esta altura existe una amplia gama de usos de la blockchain y diversos criptoactivos. Aparte de bitcoin y Ethereum existen más de cinco mil criptoactivos. Algunas de ellas usan el código de bitcoin, algunas hicieron sus protocolos de consenso, algunas tienen su propia blockchain o el de Ethereum. Sí, considero importante hacer una distinción entre criptoactivos como bitcoin y las denominadas “monedas estables”. Las stablecoins están vinculadas al dinero fiduciario, es decir al dinero emitido por algún gobierno. Algo que funciona como activo financiero especulativo es muy diferente de algo que funciona como representación digital pero que tiene respaldo directo y estable en moneda o dinero fiduciario. Por otro lado, recientemente adquirieron popularidad los tokens no fungibles y los utility tokens como los fan tokens. Detrás de todos ellos hay diferentes mercados, comunidades y prácticas. Por eso sostengo que es bastante heterogéneo el “ecosistema cripto”.

--Uno de los fenómenos vinculados son los NFT. ¿Cómo los explicás?

--Este acrónimo significa “Non-Fungible Token” o Token No Fungible. Esto quiere decir que, al contrario de lo que sucede con los bienes fungibles, como el dinero tradicional o ciertas criptomonedas, esta es una unidad de valor única, que no puede ser sustituida por otras. Funciona a modo de certificado, reconociendo a quien lo adquiere como propietarie de un bien digital “único”, alojado en un sitio web determinado. Este es el principio que permite generar escasez artificialmente en archivos digitales fáciles de copiar. 

Lo curioso del asunto es que comprar un NFT no transfiere necesariamente ningún derecho de autor o de uso, salvo que exista una licencia que lo indique expresamente. 

En marzo pasado, la venta por 69,3 millones de dólares de un NFT de la obra de arte digital “Everydays: the first 5000 days” de Beeple tuvo fuerte resonancia mediática y disparó la comercialización a través de NFT no solo obras de arte digitales, sino también videos de mejores jugadas, discos, o incluso memes. La escalada de popularidad dio lugar a diversas posturas en el debate público: lo que es una panacea para muchas personas, es una herejía para otras. Lo cierto es que más allá del “bombo publicitario” de estas subastas millonarias, el arte digital adquirió una visibilidad inédita y también se crearon comunidades de artistas que probablemente perduren incluso acabado el hype.

--¿Qué son los fan tokens?

--Bueno, resulta que las fintech descubrieron otro nicho de mercado en fans de los deportes. En particular, existe una empresa, Chiliz, con su plataforma Socios.com, que ha ido captando el interés de diferentes clubes y asociaciones para que “acuñen” su propio fan token. Así tenemos a la Juventus, al Barcelona, hasta la AFA. A los clubes les permite recaudar fondos mediante la monetización del fanatismo, como si fuera merchandising oficial. Y por otro lado es semejante a un programa de fidelización de clientes, hay una promesa para quien compra muchos de esos fan tokens. Y hablando de nichos de mercado, otro desarrollo reciente en el mundo de los criptoactivos es el vinculado al modelo “play to earn”. Intenta captar a aquellas personas que se sienten atraídas por los videojuegos prometiéndoles ganar dinero solo por jugar. Pero el requisito es hacer una “inversión inicial” de casi 1000 dólares. Ahí quien está monetizando pasiones no sería precisamente quien juega el videojuego.

--¿Y a qué conclusión llega?

--Creo que es un desafío darle sustancia a algún uso de la blockchain que no tenga que ver con el aliento del clima de especulación financiera. Para eso creo importante abrir el debate público sobre los discursos armados que venden las fintech y que invitan a invertir en cripto para ganar dinero fácil. Tras un camino recorrido ya sabemos que la descentralización técnica en la gestión de un sistema de pagos como bitcoin, no conduce precisamente a la desconcentración del poder.

--¿Qué dicen los economistas más respetados sobre este tema?

--La mayoría de quienes se han pronunciado sobre el tema sostienen que ningún Estado-Nación cedería lo que se conoce como “señoreaje”, o la potestad de emitir dinero. Fundamentalmente porque las políticas monetarias son una de las principales herramientas de política económica y se necesita de estos mecanismos de coordinación centralizada para realizar los objetivos que se plantee un Estado. Las políticas monetarias tienen grandísima injerencia en decisiones vinculadas a cómo distribuir la riqueza, qué incentivos otorgar para generar ahorro, inversión, consumo, cómo estimular la producción, cómo reducir la pobreza.






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