Under Pressure x Queen

Presión
Aplastándome
presión aplastándote a ti
ningún hombre la pide.
Bajo presión
Ese fuego que
derriba un edificio
divide a una familia en dos,
pone a l gente en las calles.

La maldita máquina de matar x Billy Bond y la pesada del Rock and Roll

Tengo que derretir esa máquina de matar,
tengo que derretir esa maldita máquina de matar.
Para que nunca más vuelva
a destruir lo que hacemos con amor, amor.

Desencuentro x Almafuerte

Estás desorientado y no sabés,
qué bondi hay que tomar, para seguir.
Y en triste desencuentro con la fé,
querés cruzar el mar, y no podés.
La araña que salvaste te picó.
Qué vas a hacer.
Y el hombre que ayudaste te hizo mal,
dale que vá.
Y todo un carnaval, gritando pisoteó,
la mano fraternal que Dios te dió.

lunes, 26 de junio de 2023

PANTALLAS EN LAS AULAS, UN COMPLEJO DEBATE

 El anuncio sueco de que retirarán tecnología de las aulas por los malos resultados del alumnado abre el debate: ¿cuán buena es la educación digital? Los estudios apuntan que las pantallas no mejoran las destrezas educativas tradicionales, pero se consideran inevitables su presencia en los colegios.

José A. Cano

Hace unos días, la ministra de Educación sueca, Lotta Edholm, anunciaba que iba a echar el freno de mano en la progresiva digitalización educativa del país. Sin entrar en detalles, más como declaración de intenciones, señalaba la alarma en el gobierno del que forma parte por los malos resultados del país en el Informe PIRLS, un estudio similar al célebre PISA de la OCDE. Según sus conclusiones, en los últimos cinco años la capacidad de comprensión lectora de los niños suecos había pasado de un nivel alto a intermedio, un resultado quizás no catastrófico pero si preocupante para sus estándares habituales.

El PIRLS, conocido así por sus siglas en inglés, es el Estudio Internacional de Progreso en Comprensión Lectora de la Asociación Internacional para la Evaluación del Rendimiento Educativo (IEA), una prueba que evalúa la comprensión lectora de los alumnos en 4º de Primaria. El PISA, mucho más conocido en España, mide además de la comprensión lectora las habilidades básicas en ciencia y matemáticas. Desde 2013, Suecia y sus vecinos nórdicos vienen registrando cada vez peores resultados en el mismo, cuando a comienzos de siglo eran referente europeo. Incluso en 2020 el diario Expressen destapó un escándalo de fraude: las autoridades educativas habían intentado falsear los resultados suecos de 2018.

Todavía es pronto para valorar los efectos que tendrá la reforma sueca, como coindicen las expertas con las que hemos hablado. Antes, habría que conocer los detalles concretos de esta «desescalada digital» en el aula. Isabel Dans, profesora de la Universidad de Santiago de Compostela e investigadora en Didáctica y Educación Digital, explica que «existe una corriente en pedagogía que empieza a alzar la voz sobre la necesidad de la escritura a mano y la lectura tradicional. En los centros educativos españoles hay una demanda de regreso al texto, niños y niñas que dicen: «Profe, es que estudio mejor en papel». Es una realidad, aunque no se diga mucho, porque parece que es como pedir dar marcha atrás en una inversión tan grande con la que ha hecho estos años en herramientas tecnológicas».

Isabel Dans: «No estoy a favor de retirar los medios tecnológicos de las escuelas, pero hay que tener en cuenta que quizás no sirvan para el aprendizaje de la escritura y la lectura tradicionales»

La pedagoga se muestra prudente con lo anunciado en Suecia y duda que las declaraciones de la ministra de Educación se traduzcan en una posición maximalista. La mayoría de expertos, asegura: «nos encontramos en una posición intermedia, que no es de todo o nada. Eso implica admitir que se puso mucha confianza en la digitalización y pese a ella muchos problemas educativos no han mejorado, pero que no podemos eliminar toda la tecnología del aula». Eliminar completamente las pantallas «también tendría sus problemas», indica Dans. «Necesitamos educar en saber usar las pantallas, invertir en ética y en cuidado digital, porque lo digital está en todas partes y lo que no se enseñe en la escuela se aprenderá fuera. No estoy a favor de retirar los medios tecnológicos de las escuelas, pero hay que tener en cuenta que quizás no sirvan para el aprendizaje de la escritura y la lectura tradicionales», señala.

Dans recuerda que no existen estudios que liguen directamente los malos resultados en comprensión lectora a las pantallas, pero sí que dicen que no sirven para lo contrario. En 2015 la OCDE publicó el informe Students, Computers and Learning: Making the Connection. Este concluía que los países que habían hecho mayores inversiones en introducir la tecnología digital en el sector educativo no registraron mejoras evidentes en el rendimiento estudiantil. Es más, dicha investigación ya recomendaba asegurar antes un nivel básico en lectoescritura y matemáticas a la manera tradicional para crear igualdad de oportunidades en el entorno digital antes que introducir más herramientas tecnológicas en las aulas.

Ni siquiera dentro de la propia Suecia son nuevas estas críticas. La experta más importante en pronunciarse contra ciertos enfoques contemporáneos o el fetichismo tecnología la autonomía del alumnado es la pedagoga Inger Enkvist, autora, entre otros, de dos libros muy influyentes: La Educación en peligro (2001) y Repensar la Educación (2006). Enkvist fue durante años asesora del gobierno sueco y es conocida en España por haber traducido al sueco a autores como María Zambrano, Fernando Savater, Juan Goytisolo y Mario Vargas Llosa.

Julia Mañero: «El libro de texto y la tablet o la pizarra digital no son excluyentes, lo que hace falta es una convivencia armónica entre ambos»

La pedagoga e hispanista criticaba, más que la tecnología en clase, mucho menos común en 2001, los modelos educativos que rápidamente se empezaron a asociar a ella. Por ejemplo, la puesta en valor de la autonomía del alumnado por encima de unos objetivos de aprendizaje estandarizados. En 2017 se unió a estas críticas el profesor de la Universidad de Gotemburgo, Jonas Linderoth, quien sostuvo que el progresivo desplome de Suecia en informes como el PISA se debía a la mala aplicación de dichas políticas. Tal y como sigue afirmando a día de hoy, la libertad de aprendizaje, medios tecnológicos mediante, es útil para alumnos que ya tengan una base de conocimiento, pero no en los niveles más básicos, donde los métodos más tradicionales sigue siendo necesarios. Linderoth subrayaba como este modelo acaba sirviendo para aumentar las desigualdades y rebajar el nivel educativo general.

«El problema es que se criminalice el uso de la pantalla y se vincula a los resultados de estudios como el PIRLS o el PISA sin entender que son una herramienta, y su efectividad depende del uso que se les dé», explica Julia Mañero. Esta experta es profesora de Educación Artística en la Universidad de Sevilla y especialista en la postdigitalidad en el aula, un enfoque que propone no tanto esa «desescalada» sueca como «un aula híbrida, en la que siga existiendo el libro de texto analógico, pero también un uso crítico de las herramientas digitales, siendo conscientes de sus ventajas y sus inconveniente».

«Las herramientas tecnológicas de por sí no son innovadoras, sino su uso. Pueden favorecer la comprensión lectora… o puedes usar un libro de texto y conseguir el mismo resultado», explica. Duda también que la intención de Suecia sea «eliminar completamente lo digital del aula, por el momento en que vivimos. Sería desligar la educación de una sociedad que está completamente mediatizada y volcada en las pantallas». Si hay una evolución «más bien será hacia darles un uso consciente, sabiendo para qué las queremos, en una educación híbrida. El libro de texto y la tablet o la pizarra digital no son excluyentes, lo que hace falta es una convivencia armónica entre ambos».

Dans añade que en el caso de España en muchos centros «ya conviven la tablet y la libreta o el libro tradicional. Muchos profesores te contarán como el dibujo, el tacto, escribir a mano… ayudan al desarrollo, la memoria y la creatividad. Los medios digitales son útiles pero debemos combinarlos con la escritura a mano y la lectura tradicional. Aprender a ir en patinete eléctrico está bien, pero primero hay que saber caminar».

Ambas expertas coinciden en no incidir en la consabida «falta de formación del profesorado. Es responsabilizar a quien está en el aula de las políticas generales y además es un tópico que se usa siempre», afirma Dans. Además, «la formación que se da suele ser de cómo encender o apagar la herramientas, cuestiones técnicas, no de su uso pedagógico, no tiene sentido», añade Mañero. «Las pantallas son inevitables. Lo que es un error es vincularlas a aprendizajes más tradicionales sin valorar su utilidad», concluye Dans

lunes, 19 de junio de 2023

LOS DESAFÍOS DEL TECNOHUMANISMO

 ChatGPT no es solo una curiosidad llamativa. Es también la prueba que acerca al común de la población lo que la tecnología podría cambiar en un futuro no tan lejano. Las enormes capacidades de estas herramientas revolucionarán el mundo, pero también abrirán importantes debates. De hecho, cada vez más voces expertas, en su mayoría de la comunidad científica, reclaman una mayor integración de los valores humanos clásicos en este avance imparable hacia la inteligencia artificial.

Artículo

Luis Meyer

Fuente: https://ethic.es/2023/06/los-desafios-del-tecnohumanismo/


La irrupción de ChatGPT ha bajado a la cotidianidad el potencial de la inteligencia artificial (IA) y nos ha permitido comprobar de primera mano hasta qué punto el futuro inmediato va a estar marcado por la disrupción, pero también por la incertidumbre. Las enormes capacidades de la aplicación no son ni una semilla antes de germinar respecto a lo que se avecina. «Hay cuatro categorías, por así decirlo, de dificultad creciente en la IA y nosotros apenas estamos en la primera», recuerda Senén Barro, director científico del CiTIUS-Centro Singular de Investigación en Tecnologías Inteligentes de la Universidad de Santiago de Compostela.

«La primera fase, o sea, la actual, es en la que diseñamos inteligencias artificiales para propósitos específicos. Por ejemplo, ChatGPT, que puede, en definitiva, tener un diálogo fluido, rico, creativo y útil en la mayoría de los casos, pero no deja de ser un propósito específico», explica. Es también lo que ocurre con los sistemas que posibilitan los coches autónomos. «Es impresionante, pero, insisto, son desarrollos donde hay mucha intervención humana para orientarlos a propósitos concretos, por muy complejos que sean», especifica el experto. El siguiente paso, como describe Barro, será una IA de propósito general: que no solo tenga un saber muy amplio sobre todo, sino la capacidad de explorar nuevo conocimiento y de aprender de él, así como la de volverse competente en múltiples dominios y ante múltiples problemas, como pueden hacer las personas. «Aún no hemos ido a Marte porque es un reto mayúsculo», ejemplifica. «Sí sabemos que posiblemente lo podremos hacer dentro de veinte o treinta años, pero aún hay muchas incógnitas; y si ya hubiéramos desarrollado esa IA con propósito general, nos ayudaría a resolverlas y a andar ese camino», ejemplifica.

Tras ella llegará una inteligencia equivalente a la humana en todos los sentidos: en la resolución de problemas y en la capacidad de aprender, pero también con un carácter intuitivo. Será emocional. El último paso estará en la singularidad. «Será no solo equivalente a la humana, sino muy superior», aventura Barro. «Podría rediseñar otras inteligencias más competentes que la suya y, una vez superado ese umbral, es complicado saber hasta dónde podrá llegar, pero lo que es seguro es que nos habrá superado con creces», pronostica.

El siguiente paso será una IA de propósito general: que no solo tenga un saber muy amplio, sino la capacidad de explorar nuevo conocimiento y de aprender de él

Ante esta perspectiva, asumida ya por la comunidad tecnóloga y científica, urge más que nunca darle un reenfoque antropocéntrico a los avances tecnológicos: impregnar de valores humanos cada nuevo paso hacia una inteligencia artificial más capaz es clave para que siempre esté a nuestro servicio y no al revés, como advierte Barro. Esta necesidad se materializa en un movimiento que cada vez cobra más adeptos: el tecnohumanismo, que algunos también llaman tecnooptimismo, si bien su sentido no tiene nada que ver con autocomplacencia: es un tipo de activismo para enderezar una carrera tecnológica que, dicen, ya está peligrosamente deshumanizada.

«Para empezar, debemos recuperar la ética en todos esos avances, que ahora monopolizan unas pocas multinacionales tecnológicas sin control», opina Pedro Mújica, que se define como «tecnólogo humanista» y es el fundador de la consultora Wecolab Studio y el responsable de IANética, un proyecto tecnohumanista del Ayuntamiento de Valencia. «No tenemos más que observar lo que hacen con nuestros datos: dicen que los usan para darnos publicidad personalizada, pero en realidad pretenden la ultrapersonalización, lo que nos puede llevar a la individualización total y al aislamiento, y nos impediría unirnos y hacer cosas como sociedad colectiva», añade.

Mújica opina que los legisladores deben pisar el acelerador en este sentido. «La Ley de Regulación de la Inteligencia Artificial en la Comunidad Europea es un gran avance, pero todavía insuficiente», señala. Con todo, ya ha demostrado su eficacia: frenó las pretensiones del Gobierno de Polonia de instaurar un sistema de crédito social, como el que tiene China. «Aun así, las grandes corporaciones siguen sin someterse a una regulación severa. No es casual que surjan iniciativas como el Future of Life Institute –desde el que más de 3.500 científicos alertan de los grandes riesgos existenciales a los que nos pueden llevar avances como el metaverso o Neuralink [un dispositivo capaz de mapear el cerebro] sin un mínimo control–, que no para de reclamar a Bruselas una ley más fuerte sobre inteligencia artificial», indica.

Otros, como Rodrigo Taramona, consultor y divulgador de contenidos sobre el impacto de la tecnología en el comportamiento humano, abogan por el equilibrio. «Hay que encontrar ese punto entre los avances que nos pueden beneficiar muchísimo como sociedad y ser capaces de garantizar un uso ético, que no estén solo en manos de unos pocos, porque esta inteligencia no para de crecer y de sustituir cosas, para empezar, puestos de trabajo», apunta. Los efectos de las noticias falsas –que impulsaron el genocidio en Myanmar o el asalto al Capitolio– muestran, alerta, el potencial pernicioso de la tecnología. «Debería ser un toque de atención que nos convenciera más que nunca de la necesidad de volver a los valores humanistas y aplicarlos en cada avance tecnológico», asegura.

El dominio de la IA impulsa hoy la geopolítica, como lo hicieron en el pasado las religiones o los recursos naturales

Además, el dominio de la IA es hoy lo que impulsa la geopolítica, como lo hicieron en el pasado las religiones o los recursos naturales: la carrera entre China y Estados Unidos por ser la primera potencia no es armamentística, sino tecnológica. «El primer país que tenga una verdadera inteligencia artificial que le permita ser más productivo que el resto, e incluso más avanzado armamentísticamente, será el que tenga el poder», advierte José María Lassalle, director del Foro de Humanismo Tecnológico de ESADE y profesor de Filosofía del Derecho en la Universidad Pontificia de Comillas (ICADE). Aunque Lassalle reniega de catastrofismos y apuesta por «una visión optimista» sobre sus posibilidades, sí aboga por «redefinir el relato de la tecnología y las infraestructuras que está desarrollando». «No basta con interpretar de una manera utópica la capacidad tecnológica si no tenemos en cuenta que ya es un poder en sí misma y que ese poder se asienta sobre una estructura», explica. «Y eso supone que se lleven a cabo reformas que introduzcan mecanismos de justicia, de limitación ética, de redefinición del papel que el ser humano debe desempeñar en el desarrollo de una inteligencia colectiva que sea capaz de compensar el poder que, por ejemplo, la inteligencia artificial está acumulando a la hora de gestionar el mundo en el que vivimos», añade.

En esta línea, Barro propone redefinir un concepto fundamental: «Hace tiempo que pasamos por ser la sociedad del conocimiento, pero ahora estamos un poco más allá: ha llegado la hora de asumir que somos la sociedad de la inteligencia, tanto la humana como la no humana, y solo si tenemos esto claro podremos transformarla en grandes avances que nos beneficien a todos».

miércoles, 14 de junio de 2023

¿Es la inteligencia artificial generativa mala para el medio ambiente? La huella de carbono de ChatGTP y sus primos hermanos

 

Kate Saenko 

09/06/2023

Fuente: https://sinpermiso.info/

La inteligencia artificial (IA) generativa es la nueva tecnología de moda detrás de los chatbots y los generadores de imágenes. ¿Pero hasta qué punto está calentando el planeta?

Como investigadora en IA, a menudo me preocupan los costes energéticos de construir modelos de inteligencia artificial. Cuanto más potente es la IA, más energía consume. ¿Qué significa la aparición de modelos de IA generativa cada vez más potentes para la futura huella de carbono de la sociedad?

"Generativa" se refiere a la capacidad de un algoritmo de IA para producir datos complejos. La alternativa es la IA "discriminativa", que elige entre un número fijo de opciones y produce una sola cifra. Un ejemplo de resultado discriminativo es elegir si se aprueba o no una solicitud de préstamo.

La IA generativa puede crear resultados mucho más complejos, como una frase, un párrafo, una imagen o incluso un vídeo corto. Hace tiempo que se utiliza en aplicaciones como en los asistentes de voz para generar respuestas de audio, o en la función de autocompletar cuando se nos sugiere una búsqueda. Sin embargo, sólo recientemente ha adquirido la capacidad de generar un lenguaje similar al humano y fotos realistas.

Utiliza más energía que nunca

El coste energético exacto de un solo modelo de IA es difícil de estimar, e incluye la energía utilizada para fabricar el equipo informático, crear el modelo y utilizarlo en la producción. En 2019, los investigadores descubrieron que crear el modelo generativo de IA llamado BERT con 110 millones de parámetros consumía la energía de un vuelo transcontinental de ida y vuelta para una persona. El número de parámetros se refiere al tamaño del modelo, cuanto más grandes generalmente más hábiles. Los investigadores calcularon que la creación del GPT-3, mucho mayor y con 175.000 millones de parámetros, consumió 1.287 megavatios hora de electricidad y generó 552 toneladas de equivalente de dióxido carbono(CO2eq), que es lo que generan 123 turismos de gasolina conducidos durante un año. Y eso sólo para preparar el modelo para su lanzamiento, antes de que ningún consumidor empiece a utilizarlo.

El tamaño no es el único factor predictivo de las emisiones de carbono. El modelo de libre acceso BLOOM, desarrollado por el proyecto BigScience en Francia, tiene un tamaño similar al GPT-3, pero su huella de carbono es mucho menor: consume 433 MWh de electricidad y genera 30 toneladas de CO2eq. Según un estudio de Google, para un mismo tamaño, el uso de una arquitectura de modelo y un procesador más eficientes y un centro de datos más ecológico puede reducir la huella de carbono entre 100 y 1.000 veces.

 

Los modelos más grandes consumen más energía durante su despliegue. Hay pocos datos sobre la huella de carbono de una sola consulta de IA generativa, pero algunas cifras del sector estiman que es de cuatro a cinco veces superior a la de una consulta en un motor de búsqueda. A medida que se popularicen los chatbots y los generadores de imágenes, y que Google y Microsoft incorporen modelos lingüísticos de IA a sus motores de búsqueda, el número de consultas que reciben cada día podría crecer exponencialmente.

Bots de inteligencia artificial para búsquedas

Hace unos años, no mucha gente fuera de los laboratorios de investigación utilizaba modelos como BERT o GPT. Eso cambió el 30 de noviembre de 2022, cuando OpenAI lanzó ChatGPT. Según los últimos datos disponibles, ChatGPT tuvo más de 1.500 millones de visitas en marzo de 2023. Microsoft incorporó ChatGPT a su motor de búsqueda, Bing, y lo puso a disposición de todo el mundo el 4 de mayo de 2023. Si los chatbots llegan a ser tan populares como los motores de búsqueda, los costes energéticos de desplegar las IA podrían llegar a ser realmente elevados. Pero los asistentes de IA tienen muchos más usos que las búsquedas, como redactar documentos, resolver problemas matemáticos y crear campañas de marketing.

Otro problema es que los modelos de IA deben actualizarse continuamente. Por ejemplo, ChatGPT sólo se entrenó con datos hasta 2021, por lo que no sabe nada de lo que ha ocurrido desde entonces. La huella de carbono de la creación de ChatGPT no es de dominio público, pero es probable que sea mucho mayor que la de GPT-3. Si tuviera que volver a crearse, ChatGPT se vería afectado. Si tuviera que recrearse periódicamente para actualizar sus conocimientos, los costes energéticos serían aún mayores.

Una ventaja es que preguntar a un chatbot puede ser una forma más directa de obtener información que utilizar un motor de búsqueda. En lugar de obtener una página llena de enlaces, se obtiene una respuesta directa como la que daría un humano, suponiendo que se mitiguen los problemas de precisión. Obtener la información más rápidamente podría compensar el mayor consumo de energía en comparación con un motor de búsqueda.

El futuro

El futuro es difícil de predecir, pero los grandes modelos generativos de IA están aquí para quedarse y es probable que la gente recurra cada vez más a ellos en busca de información. Por ejemplo, si ahora un estudiante necesita ayuda para resolver un problema de matemáticas, se la pide a un tutor o a un amigo, o consulta un libro de texto. En el futuro, es probable que se lo pida a un chatbot. Lo mismo ocurre con otros conocimientos especializados, como el asesoramiento jurídico o los conocimientos médicos.

Aunque un único gran modelo de IA no va a arruinar el medio ambiente, si mil empresas desarrollan robots de IA ligeramente diferentes para fines distintos, cada uno utilizado por millones de clientes, el uso de energía podría convertirse en un problema. Se necesita más investigación para que la IA generativa sea más eficiente. La buena noticia es que la IA puede funcionar con energías renovables. Llevando la computación a los lugares donde la energía verde es más abundante, o programando la computación para las horas del día en que la energía renovable está más disponible, las emisiones pueden reducirse en un factor de 30 a 40, en comparación con el uso de una red dominada por los combustibles fósiles.

Por último, la presión social puede ser útil para animar a las empresas y laboratorios de investigación a publicar las huellas de carbono de sus modelos de IA, como ya hacen algunos. En el futuro, quizá los consumidores puedan incluso utilizar esta información para elegir un chatbot "más ecológico".

 
es profesora de ciencias de la computación en la Universidad de Boston

Fuente:

https://theconversation.com/is-generative-ai-bad-for-the-environment-a-computer-scientist-explains-the-carbon-footprint-of-chatgpt-and-its-cousins-204096

Traducción:

Iovana Naddim

martes, 6 de junio de 2023

Lanzarán un "código de conducta" para la Inteligencia Artificial

 

La Unión Europea y los Estados Unidos se empiezan a mover más en firme para regular los desarrollos en torno a la inteligencia artificial. 

Por Javier Lewkowicz
Fuente: https://www.pagina12.com.ar/
  



La Unión Europea y los Estados Unidos mueven las fichas para tratar de mostrar capacidad de reacción frente a los desarrollos en torno a la inteligencia artificial (IA). Luego de la última reunión del Consejo transatlántico sobre Comercio y Tecnología, celebrada en la ciudad de Lulea, Suecia, el secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken, adelantó que en las próximas semanas se dará a conocer un "código de conducta" voluntario dirigido a las empresas desarrolladoras de la IA.

En tanto, la vicepresidenta de la Comisión Europea, Margrethe Vestager, agregó que próximamente se presentará un borrador porque “creemos que es realmente importante que los ciudadanos puedan ver que las democracias pueden cumplir”.

Esta novedad aparece en medio de las fuertes advertencias de parte de los propios referentes del sector de la IA sobre el impacto en términos de destrucción de empleos y desinformación que puede tener un desarrollo no controlado de estas tecnologías.

"Como pasa con otras tecnologías, ya estamos viendo cuestiones asociadas con la privacidad de los datos, mala utilización y desinformación. Pero a diferencia de las otras tecnologías, el ritmo de innovación es mucho más vertiginoso", advirtió Gina Raimondo, secretaria de Estado de Comercio de EE.UU.

Rezagados

La UE viene trabajando en una regulación de fondo de la IA. La idea es catalogar a los desarrollos en torno a la IA en cuatro niveles de riesgo: inaceptable, alto, limitado y mínimo. Los sistemas de IA con un nivel de riesgo inaceptable estarán prohibidos. Esa lista incluiría a las técnicas manipulativas, usos intrusivos y discriminatorios y el social scoring, es decir clasificar a las personas basándose en su comportamiento social, su estatus socioeconómico y sus características personales. 

En tanto, a medida que los niveles de riesgo son más bajos, la rigurosidad del control estatal se va moderando. Se trata de la iniciativa más sólida en términos regulatorios. Sin embargo, los tiempos son largos y se calcula que recién entraría en vigor luego de 2025.

Como ha sucedido reiteradas veces a lo largo del capitalismo, la capacidad regulatoria queda rezagada frente a la vorágine de innovación que realizan las empresas para incrementar las ganancias. En este caso, se llega al extremo que los desarrollos se mueven tan rápido que da la sensación de que ni siquiera son comprendidos cabalmente por la sociedad civil en general y los reguladores en particular.

"Casi siempre hay una brecha cuando surgen nuevas tecnologías y el tiempo que les toma a los gobiernos e instituciones descubrir cómo legislar o regular. Ahora hay una feroz urgencia de actuar y estas acciones van en ese sentido", dijo Blinken. El funcionario de la administración Biden también a pidió "nuestros amigos en Canadá, Reino Unido, Japón e India" que adopten el próximo marco de conducta.

"Hay muchas cosas por hacer. Pero debemos mostrar que la democracia es rápida, porque los procedimientos legislativos necesitan tomarse su tiempo, siempre ha sido así su funcionamiento. Este es un modo de ofrecer una respuesta en tiempo real", agregó Vestager.

Código de conducta

La idea con esta herramienta es "cerrar el puente" hasta que aparezcan legislaciones más robustas. Si bien se tratará de un programa voluntario, en la medida en que las propias empresas más grandes del sector manifestaron su preocupación por el tema, se espera que rápidamente adopten las recomendaciones.

Todavía no hay precisiones sobre qué cuestiones regulatorias abarcará el Código acordado por Europa y EE.UU., aunque en el curso del debate del Consejo transatlántico aparecieron varias pistas.

Un eje del Código pasaría por evitar la desinformación generada por la IA, en particular las fakenews de cara a los procesos electorales, otro es la transparencia en la generación de datos, en particular apuntar a que los usuarios sepan con certeza cuánto se están comunicando con una IA y en lugar de hacerlo con una persona. También se espera algún lineamiento sobre las auditorías externas, el monitoreo y evitar las barreras al ingreso de pequeñas y medianas empresas.

Otros de los grandes temas asociados a los riesgos de la IA, que no está claro que ingresen en esta primera movida regulatoria, es la cyberseguridad y el control sobre la manipulación biológica. 

Por el contrario, las potencias de Occidente consideran que las áreas en donde se concentran los beneficios de la IA son las siguientes: predicción de eventos climáticos extremos, mejoras en salud y medicina, optimización de la red de distribución energética y en la agricultura.

Gobierno de Senegal corta el internet tras las protestas

 FUENTE: https://espanol.almayadeen.net/

Con motivo de la difusión de mensajes de odio y subversivos en un contexto de alteración del orden público en algunas localidades del territorio nacional, el internet de datos móviles quedó suspendido de manera temporal en algunas franjas horarias, publicó el Ministerio de Comunicación, Telecomunicaciones y de Economía Digital de Senegal.


El gobierno de Senegal cortó este lunes el internet móvil en el país tras las protestas desatadas por la condena el jueves a dos años de cárcel, por corrupción de menores, del líder opositor Ousmane Sonko.

Según el Ministerio de Comunicación, de Telecomunicaciones y de Economía Digital, la decisión obedece a la difusión de mensajes de odio y subversivos en un contexto de alteración del orden público en algunas localidades del territorio nacional.

Los operadores de telefonía están obligados a cumplir con los requerimientos notificados, confirmó la cartera.

Desde Dakar, capital senegalesa, EFE pudo comprobar las dificultades con el servicio de mensajería por Whatsapp. Las autoridades del país africano impusieron la medida después de restringir el acceso a redes sociales como Twitter y Facebook, postura criticada por Amnistía Internacional.

Las protestas comenzaron el jueves, siguieron el viernes y, en menor medida e intensidad, el sábado, en la mayoría de los barrios de la capital y las principales ciudades de la nación.

Los manifestantes erigieron barricadas con neumáticos y vehículos en llamas, lanzaron piedras a las fuerzas policiales y llevaron a cabo actos de saqueo en comercios y edificios públicos. La policía usó gases lacrimógenos para dispersar a los indignados.

Según las cifras oficiales, hasta el momento 16 personas murieron. Sin embargo, diferentes organizaciones y partidos senegaleses situaron la cifra en 19.

El opositor Ousmane Sonko fue enjuiciado el pasado 23 de mayo tras ser acusado a principios de 2021 por una joven masajista, Adji Sarr, de violaciones reiteradas y amenazas de muerte, acusaciones de las cuales fue absuelto, pero el tribunal lo declaró culpable de corrupción de menores.

Sonko y sus seguidores denunciaron la instrumentalización de la justicia por parte de Macky Sall, presidente del país desde 2012 y reelegido en 2019, a fin de evitar la postulación del líder opositor a los comicios presidenciales previstos para febrero de 2024.

Conocido por su discurso antisistema, Sonko critica la mala gobernanza, la corrupción y el neocolonialismo francés y cuenta con muchos seguidores entre la juventud senegalesa.

lunes, 5 de junio de 2023

Acemoglu, IA y automatización

 

Michael Roberts 

30/05/2023

fuente: https://sinpermiso.info/textos/acemoglu-ia-y-automatizacion

Está surgiendo una nueva explosión de tecno-optimismo sobre la aplicación de ChatGPT y LLM. Un analista considera que la IA "tiene un enorme potencial para aumentar la productividad de toda la economía" y cita un estudio reciente del MIT que mustra una mejora masiva en la productividad al usar ChatGPT. Además, gran parte de las ganancias de productividad se observaron entre jóvenes de 21 a 40 años.

ChatGPT ha ganado 100 millones de usuarios, más rápido que cualquier otra aplicación en la historia y estas rápidas tasas de adopción no se limitan a usuarios individuales. Las grandes corporaciones, como Bain & Company, han llegado a acuerdos con OpenAI para utilizar la IA generativa en su negocio de consultoría estratégica, mientras que empresas como Expedia han integrado ChatGPT a través de plug-ins.

¿Es ChatGPT, etc., una revolución para el capitalismo? El profesor de economía del MIT, Daron Acemoglu, es el experto en los efectos económicos y sociales de las nuevas tecnologías, incluida la inteligencia artificial (IA) que se está desarrollando rapidamente. Ha ganado la Medalla John Bates Clark, a menudo precursora del Premio Nobel.

Pero no es tecno-optimista. Su investigación demuestra que una gran disrupción tecnológica, como la Revolución Industrial, puede deprimir los salarios de todo un tipo de trabajadores.En una entrevista reciente en el Financial Times, Acemoglu dice que " en ausencia de limitaciones, el capital toma lo que quiere y la tecnología es una herramienta que se puede utilizar para bien o para mal". Refiriéndose a la tecnología a partir del siglo XIX, continua: "Sí, hubo progreso, pero también costes que fueron enormes y muy duraderos. Cien años de condiciones mucho más duras para los trabajadores, salarios reales más bajos, condiciones de salud y de vida mucho peores, menos autonomía, mayor jerarquía. Y la razón por la que se superó no fue una ley económica, sino más bien la lucha social desde abajo en la que jugaron un papel esencial los sindicatos, políticas más progresistas y, en última instancia, mejores instituciones, y una reorientación del cambio tecnológico más allá de la automatización pura también contribuyó de manera importante".

Estos comentarios se hacen eco de las conclusiones sobre el impacto de la tecnología que Friedrich Engels hizo durante el apogeo de la revolución industrial a mediados del siglo XIX. En aquel entonces, Engels argumentó que la mecanización recortaba puestos de trabajo, pero también creaba otros en nuevos sectores, (véase mi libro sobre la economía  política de Engels pp54-57). Marx también identificó lo mismo en la década de 1850: "Los hechos reales, que están disfrazados por el optimismo de los economistas, son estos: los trabajadores, cuando son expulsados del taller por la maquinaria, son arrojados al mercado laboral. Su presencia en el mercado laboral aumenta la cantidad de fuerza de trabajo que está a disposición de la explotación capitalista... el efecto de la maquinaria, que se ha presentado como una compensación para la clase obrera, es, por el contrario, un flagelo espantoso. .... Tan pronto como la maquinaria ha liberado a una parte de los trabajadores empleados en una rama determinada de la industria, los hombres de reserva también son desvíados a nuevos sectores de empleo y son absorbidos en otras ramas; mientras tanto, las víctimas originales, durante el período de transición, en su mayor parte se mueren de hambre y perecen". (Grundrisse). La implicación aquí es que la automatización implica un aumento de los empleos precarios y una mayor desigualdad durante largos períodos.

Acemoglu llega a conclusiones similares a las de Engels y Marx. "Creo que una de las cosas que hay que hacer como economista es tener dos ideas contradictorias en tu mente al mismo tiempo", dice. "Es decir, el hecho de que la tecnología puede crear crecimiento sin enriquecer a las masas (no durante mucho tiempo). El progreso tecnológico es el motor más importante del florecimiento humano, pero lo que tendemos a olvidar es que el proceso no es automático". En el modo de producción capitalista para obtener ganancias, no para satisfacer las necesidades sociales, hay una contradicción, por lo que "modelar matemáticamente y comprender cuantitativamente la lucha entre el capital, que es el que más se beneficia del avance tecnológico, y el trabajo, no es una tarea fácil". Y tanto.

La extensa investigación de Acemoglu sobre la desigualdad y la automatización muestra que más de la mitad del aumento de la desigualdad en los EEUU desde 1980 está al menos relacionado con la automatización, que se deriva en gran medida de la presión salarial a la baja en aquellos trabajos que un robot podría hacer con la misma facilidad. El resultado de la automatización en los últimos 30 años ha sido el aumento de la desigualdad de ingresos. Hay muchos factores que han impulsado la desigualdad de ingresos: la privatización, el colapso de los sindicatos, la desregulación y la transferencia de puestos de trabajo en la industria manufacturera al sur global. Pero la automatización es importante. Si bien la tendencia de crecimiento del PIB en las principales economías se ha desacelerado, la desigualdad ha aumentado y muchos trabajadores, en particular, los hombres sin títulos universitarios, han visto caer drásticamente sus ingresos reales.

Además, bajo el capitalismo, Acemoglu añade que no todas las tecnologías de automatización aumentan realmente la productividad del trabajo. Eso se debe a que las empresas introducen principalmente la automatización en áreas que pueden aumentar la rentabilidad, como el marketing, la contabilidad o la tecnología de combustibles fósiles, pero no aumentar la productividad de la economía en su conjunto o satisfacer las necesidades sociales. "El Big Tech tiene un enfoque particular de los negocios y la tecnología que se centra en el uso de algoritmos para reemplazar a los seres humanos. No es coincidencia que empresas como Google estén empleando menos de una décima parte del número de trabajadores que las grandes empresas, como General Motors, solían hacer en el pasado. Esto es una consecuencia del modelo de negocio de Big Tech, que no se basa en crear puestos de trabajo, sino en automatizarlos".

Acemoglu considera que la automatización moderna, sobre todo desde la Gran Recesión y la crisis del COVID, es aún más perjudicial para el futuro del trabajo. "En pocas palabras, la cartera tecnológica de la economía estadounidense se ha vuelto mucho menos equilibrada, y de una manera que es muy perjudicial para los trabajadores y especialmente para los trabajadores de baja educación". Calcula que más de la mitad, y tal vez hasta tres cuartas partes, del aumento de la desigualdad salarial en los EEUU está relacionada con la automatización. "Por ejemplo, los efectos directos de la deslocalización representan alrededor del 5-7% de los cambios en la estructura salarial, en comparación con el 50-70% de la automatización. La evidencia no apoya los puntos de vista más alarmistas de que los robots o la IA van a crear un futuro completamente sin trabajo, pero deberíamos preocuparnos por la capacidad de la economía de los Estados Unidos para crear puestos de trabajo, especialmente buenos puestos de trabajo con altos salarios y oportunidades de desarrollo profesional para los trabajadores con un título de secundaria o menos". Su análisis de los efectos de la automatización en los EEUU también se aplican al resto de las principales economías capitalistas.

Como Acemoglu explicó en su momento al Congreso de los Estados Unidos: "La tecnología estadounidense y mundial está moldeada por las decisiones de un puñado de empresas tecnológicas muy grandes y de mucho éxito, con una pequeña fuerza de trabajo y un modelo de negocio basado en la automatización". Y mientras que el gasto del gobierno en investigación sobre IA ha disminuido, la investigación de IA ha girado hacia lo que puede aumentar la rentabilidad de algunas multinacionales, no la satisfacción de necesidades sociales: "el gasto del gobierno en investigación ha caído como fracción del PIB y su composición ha cambiado hacia los créditos fiscales y el apoyo a las grandes empresas. Las tecnologías transformadoras del siglo XX, como los antibióticos, los sensores, los motores modernos e Internet, tienen las huellas dactilares del gobierno por todas partes. El gobierno financió y compró estas tecnologías y, a menudo, determinó la agenda de investigación. Pero mucho menos hoy en día". Ese es el modelo de negocio de la IA en el capitalismo.

Acemoglu se resiste a la política convencional para hacer frente a la desigualdad basada en la tecnología, como la renta básica universal, porque "mantiene la misma distribución de poder subyacente". Eleva a las personas que están ganando y reparte migajas a los demás. Hace que el sistema sea más jerárquico en cierto sentido".

En cambio: "Creo que las habilidades de un carpintero o un jardinero o un electricista o un escritor son solo los mayores logros de la humanidad, y creo que deberíamos tratar de aumentar esas habilidades y elevar sus contribuciones", dice. "La tecnología podría hacer eso, pero eso significa usar la tecnología no para reemplazar a estas personas, no para automatizar esas tareas, sino para aumentar su productividad dándoles mejores herramientas, mejor información y mejor organización".

Pero tiene una fe conmovedora en la actual administración de los Estados Unidos. "Biden es el presidente más pro-trabajador desde Franklin D Roosevelt". Acemoglu considera que "Necesitamos crear un entorno en el que los trabajadores tengan voz", aunque no necesariamente la estructura sindical actual". Mira hacia el "modelo germánico" en el que los sectores público y privado y los trabajadores "trabajan juntos", en lugar del régimen neoliberal de los Estados Unidos.

Pero Acemoglu insinúa una mejor alternativa: "Lees psicología evolutiva o hablas con muchas personas que dirán que quieren ser más ricos que tú, más poderosos que la otra persona, etc., y crees que es así. Pero luego hablas con los antropólogos, y te dirán que durante gran parte de la historia de la humanidad vivimos de manera igualitaria como cazadores-recolectores, entonces, ¿qué ocurre?". Una sociedad igualitaria en la que la automatización se utilice para satisfacer las necesidades sociales requiere medios de producción automatizados cooperativos y de propiedad común. En lugar de reducir los puestos de trabajo y los medios de vida de los seres humanos, la IA bajo propiedad y planificación comunes podría reducir las horas de trabajo humano para todos. Esa sería la verdadera revolución.

 
habitual colaborador de Sin Permiso, es un economista marxista británico, que ha trabajado 30 años en la City londinense como analista económico y publica el blog The Next Recession.

Fuente:

https://thenextrecession.wordpress.com/2023/05/30/acemoglu-ai-and-automation/

Traducción:

G. Buster

Docentes de Alemania proponen reformar el sistema de calificación debido a la irrupción del ChatGPT

 fuente: https://actualidad-rt.com/

El desarrollo de la inteligencia artificial (IA) y el uso de herramientas como el ChatGPT por parte de los alumnos llevaron a la Asociación de Docentes de Baviera, Alemania, a pedir una rápida reforma del sistema tradicional de calificación de los estudiantes. "La forma en que funciona nuestro sistema escolar, la lógica del sistema, está llegando a sus límites", expresó Simone Fleischmann, presidenta de la Asociación de Docentes de Baviera.

La polémica comenzó luego de que alumnos de Hamburgo quedaran bajo la sospecha de haber realizado exámenes con la ayuda del ChatGPT. Por eso, según Fleischmann, las escuelas deben repensar sus metodologías ya que no pueden negar "los desarrollos en esta área prometedora". "La calificación no solo debe darse por la memorización, sino que debe evaluar el proceso de aprendizaje. No importa si el niño elaboró el material por su cuenta o con ayuda de una IA", consideró y afirmó que lo que cuenta es que los alumnos sean "capaces de tratar de manera competente y crítica con los nuevos medios".

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