Under Pressure x Queen

Presión
Aplastándome
presión aplastándote a ti
ningún hombre la pide.
Bajo presión
Ese fuego que
derriba un edificio
divide a una familia en dos,
pone a l gente en las calles.

La maldita máquina de matar x Billy Bond y la pesada del Rock and Roll

Tengo que derretir esa máquina de matar,
tengo que derretir esa maldita máquina de matar.
Para que nunca más vuelva
a destruir lo que hacemos con amor, amor.

Desencuentro x Almafuerte

Estás desorientado y no sabés,
qué bondi hay que tomar, para seguir.
Y en triste desencuentro con la fé,
querés cruzar el mar, y no podés.
La araña que salvaste te picó.
Qué vas a hacer.
Y el hombre que ayudaste te hizo mal,
dale que vá.
Y todo un carnaval, gritando pisoteó,
la mano fraternal que Dios te dió.

lunes, 20 de noviembre de 2017

La era del “capitalismo irónico”

Saskia Sassen, una mirada lateral sobre la sociedad
Plantea que el orden visual no cambia, pero las lógicas económicas sí: Google se hace poderoso tomando datos de las personas a cero costo y vendiéndolas a alto costo, Facebook publica falsedades sin consecuencias. La brutalidad actual del capitalismo, la expansión del espacio de elite en las ciudades.

 
“Vamos a tener que movilizarnos porque este sistema se está pudriendo”. Saskia Sassen, quien habla, es la reconocida pensadora holandesa que viene denunciando desde hace décadas la brutalidad de este “capitalismo irónico”. “Las ciudades expanden más y más el espacio de elite y las historias que se dan en los vecindarios pobres se vuelven invisibles. Antes era más mezclado todo, entonces se podía ver.  Es realmente un momento difícil y problemático, no es la primera vez en la historia”, denunció, de paso por Buenos Aires, donde participó de las XII Jornadas de Sociología “Recorridos de una (in)disciplina. La Sociología a sesenta años de la fundación de la Carrera”, realizadas del en la Facultad de Sociales de la Universidad de Buenos Aires. 
–¿Vivió  muchos años en Argentina?
–Mi primer año de primaria lo hice en Córdoba. Luego fui a Buenos Aires. Fui a una escuelita de campo, me encanta esa imagen, en un barrio chiquito, Pilar de Córdoba. Nosotros vivíamos en un lugar sin construcciones. Mis padres vieron una construcción de un arquitecto de un modernismo extremo, todo blanco en un campo enorme, vacío. Se enamoraron de eso. Era una fantasía holandesa que nos le duró más de 4 años. 
–¿Qué hicieron ahí?
–Ese mismo arquitecto construyó una fábrica para hacer papel, celulosa. Ellos la compraron, mi padre y un buen amigo que también venía de Holanda. No sabían cómo manejar la fábrica, trataron de vender papel, eran los dos escritores, fue un desastre, quedaron arruinados. Entonces fueron a Buenos Aires y mi papá hizo mucho teatro. Fue una aventura. Cuando fuimos a Buenos Aires fue otra modalidad. Hizo mucho periodismo.
–¿Y su mamá?
–Mi mamá quiso dejar a mi padre creo que dos años después de lo de Córdoba. Y la ley no permitía que la mujer dejara, que la madre se llevara a sus dos hijas. Si no, se hubiera ido.
–¿Cuánto estuvieron acá?
–Catorce años. Llegué a los dos y me fui a los dieciséis. Y yo no dije mi primera palabra hasta que tenía dos años… después no dejé de hablar (risas). Vinimos en un barco. Entonces mi primera palabra fue luna, porque veíamos estas lunas increíbles en el océano. 
–Y cuando vuelve a la Argentina ¿qué siente, cómo la ve?
–La primera vez que volví me causó impresión porque estaba el régimen militar. Me acuerdo caminando en el centro, ver que estaban con sus armas. Pero la primera vez que me invitaron, no sabían que yo había vivido acá. Entonces, me empezaron a hablar en inglés y yo les contesté en este castellano con acento argentino y se quedaron: “¡habla argentino!”  
–Ahora vino por los 60 años de la carrera de Sociología de la UBA. ¿Cómo ve la Sociología hoy y hacia donde debería ir?
–En realidad, cuando empecé a ir a la universidad desarrollé mi propio proyecto. Creí que quería hacer sociología y después de un año me dije tengo que mezclar esto con economía. Entonces yo hice mi propia trayectoria y mi primer libro, que era mi disertación doctoral, fue rechazado por doce publicadores. Era como una mezcla de sociología, economía, historia. Entonces eso me fue indicando que no soy una típica socióloga pero hay un cierto tipo de sociología que encuentro muy importante. El desarrollo de nuevas categorías de análisis, la noción de “descubrir”, en vez de simplemente “replicar”. Yo siempre estoy en el descubrir y para eso hay que poner un pie fuera del paradigma y ahí empiezan los problemas porque el paradigma no lo acepta. Entonces mi lugar es fuzzy edge, borde borroso, no está claro.  Ahora siempre digo, yo puedo hacer lo que hago, porque existe un paradigma. Entonces yo estoy muy agradecida a todos los científicos sociales que siguen agregando estudios, todas las replicaciones. Ahora estoy escribiendo un pequeño libro que llamo Antes del método. Yo digo que mi espacio como intelectual y científica social es antes de entrar dentro de la cuestión metodología que disciplina, que corta la cabeza si no lo hacés así o así. Yo no hablo ningún idioma perfectamente. El único que hablo mejor es el argentino, pero incluso ahí me faltan palabras. Yo crecí en seis idiomas y no hablo ninguno perfecto, pero los capto.
–Esa era otra de mis preguntas, ¿cómo influyó en su enfoque el hecho de haber vivido en muchos países?
–Veo cosas que caen “entre”, entonces, eso me ha dado mucha energía. Tengo 70 años. 
–Usted cuestiona las palabras, las categorías…
–Desestabilizar significados. Cuando un significado se vuelve estable, es momento de hacer una indagación. Yo digo hoy “la economía”, “las clases medias” son significados muy cambiados de lo que fueron después de la Segunda Guerra Mundial hasta los 80. ¿Qué significa hoy hablar del Estado? Esa es un poco la modalidad.
–A pesar de los avances tecnológicos, ¿podemos decir que hoy la vida es más cruel para las personas?
–Para la mayoría de personas. El número de personas que trabajan en modalidades contemporáneas de esclavitud ha crecido enormemente y hay falta de vergüenza. Hay empleadores que no lo ven como un problema en ciertos países en Asia, Indonesia, Tailandia, Filipinas, lugares muy duros. Hay una especie de brutalización. Estamos en una época que llamo capitalismo irónico. Porque lo que dominaba desde principios de 1900 era el consumo de masas. Pero llega a su momento más expandido después de la Segunda Guerra Mundial en muchos países (Rusia y China son otra cosa). Cuando dominaban los gobiernos y las corporaciones les interesaba gastar el dinero en las clases medias y las trabajadoras. Los sindicatos lograban mejores condiciones para los trabajadores, a los hijos de la clase media les iba mejor generación tras generación. Eso es lo que se quiebra cuando empieza esta fase en particular de la globalización, que está basada en la desregulación de la economía, la privatización y la financialización. Todo eso operando en un espacio global que se va construyendo con grandes ventajas para las grandes empresas. En Argentina antes teníamos producción de autos, de heladeras. Eso se va reemplazando con importaciones de los americanos, de los japoneses, de los alemanes. Entonces algo muy básico cambió. El orden visual no cambia tanto pero las lógicas económicas sí. Lo que vemos emerger es una especie de capitalismo que extrae. Pensemos en Google. Una vez que tuvo la plataforma, admirable, ¿pero cómo hicieron su primer billón? Tomando datos sobre todos nosotros a cero costo y vendiéndolo a alto costo a empresas. Facebook publica cosas que no son verdaderas y no pasa nada. Pensemos en algo mal hecho por una empresa de autos, de muebles… entonces hay una especie de falta de control.
–Con internet se potenció…
–Absolutamente. Para mí un ejemplo muy importante es que vamos de la banca tradicional, que vende dinero a un precio, a algo que son las altas finanzas, que financializan todo. Pueden extraer valor mismo de una condición negativa. Por ejemplo, la deuda de los estudiantes de universidades en Estados Unidos es más de un trillón de dólares. El sistema financiero logró pasar una ley que hace que sea una deuda que nunca se va a cancelar. Ahora el sistema financiero, con un trillón, en una cierta temporalidad, imaginemos todo lo que puede lograr. La banca tradicional no sabe qué hacer con eso, la banca tradicional vende dinero; la financiera es capaz de financiar a su ventaja y la desventaja de los estudiantes. Mientras tanto, el sistema financiero puede usar ese trillón. Cuando la banca tradicional dice tenemos 20 millones, los tienen; las finanzas no. Entonces es algo extractivo. Las ganancias que ha generado Facebook, con muy pocas responsabilidades, y muchas facilidades… son sectores extractivos.
–¿Cómo impactan en esta lógica los atentados?
–Hace como 15 años que vengo trabajando en esto. Una de las nociones es que esta es una guerra asimétrica. No hay dos grandes potencias que se encuentran, eso tiene muchas implicaciones. Una que he trabajado bastante pero no se habla de eso, para nada. Cuando tenemos dos grandes potencias que van a la guerra, pueden decidir, en algún momento decir “basta, se acabó la guerra”. Las dos grandes guerras mundiales duraron cinco años cada cual. Hoy esa opción no existe, porque son otras modalidades. Y en ese punto el espacio urbano se vuelve estratégico.
–¿Lo lee también como respuesta a esta lógica de extracción?
–No sé. Lo que yo creo es que esto ha estado bajo construcción como una opción por varias décadas. Cuando cambian nuestras economías, para mí los años 80 son muy importantes en ese sentido. En Occidente, ampliamente entendido, incluye países de Asia, Africa, Latinoamérica, Europa… algo se quiebra. Hago este análisis en el libro Expulsiones (Brutalidad y complejidad en la economía global). No es simplemente una cuestión de una creciente desigualdad, es cierto que estas desigualdades cruzan una especie de borde invisible, sistémico, y una vez que se está del otro lado: número uno, se vuelven invisibles; número dos, lo saben, no cuentan. De ahí surgen algunos elementos. Pero hay otras condiciones que también están en juego, una vuelta a cuestiones religiosas, que también pertenece a esta modalidad que estamos viviendo porque antes había más secularismo. No quiero mezclar esta cuestión de la religión con ser violento, pero creo que quizás el ejemplo más simple es (Donald) Trump. Trump no cae del cielo, es resultado de 20 años de una degradación del sistema político. Indiferencia a las políticas… (Bill) Clinton fue un desastre para la clase media negra, trabajadores modestos de clase media y de trabajo manual… no le importó. Demasiada indiferencia hacia toda una serie de grupos…
–¿Y como ve Latinoamérica, que en los últimos años hay una vuelta a un neoliberalismo parecido al de los 90 después de gobiernos que iban en otro sentido?
–Lo que no se ha hablado es del 30 o 40 por ciento que se ha enriquecido. El 1 por ciento más rico siempre existió, pero es distinto ahora cuando el 30 o 40 que son tan ricos que se compran tres casas, las destruyen y se generan una mansión. Eso deja una marca en el espacio urbano y va expulsando a clases trabajadoras y clases medias modestas. Si solamente hay un 1 por ciento (de ricos), es una cuestión que una ciudad puede manejar. Pero el 30 o 40 por ciento es otra cosa. Número uno, recordemos que todas nuestras ciudades eran pobres en la década del 80. Nueva York, Londres, Tokio estaban en bancarrota, París estaba destruida financieramente. Porque el sistema económico estaba en construir suburbios, en construir infraestructuras nacionales; era manufactura, grandes centros comerciales, era “hecho en América”, “hecho en Alemania”… Lo que empieza a cambiar es una especie de espacio operacional que se instala en estas ciudades, y empuja fuera a más gente. Es un espacio con mucha riqueza. Eso realmente es mucho más que el 1 por ciento. Porque eso remarca la vida de tanta gente y ahí empieza también la resistencia de los fanáticos contra la inmigración, fuera con los ricos, fuera con las corporaciones, la extrema derecha. Trump sale de eso. Él mismo ahora está ahí, tiene un gabinete lleno de millonarios.
–¿Cuál es la salida a todo esto?
–Cuando Clinton cambia la ley que había existido durante tanto tiempo, que separaba la banca tradicional de estas nuevas maneras de las finanzas, eso también pasa en Inglaterra, en Paris… ese desregular de una regulación que había sido muy marcada contribuyó enormemente a esta nueva modalidad extractiva. Están las altas finanzas que han ganado ahora incluso más dinero con Trump. Ahora han pasado leyes que permiten a nuestros ahorros trabajarlos finacieramente, siguen sacando, siguen sacando. Todas las pensiones de trabajadores, por ejemplo, están en bancarrota, no existe el dinero. Es una violación de leyes básicas. Y hablando de Estados Unidos hay una serie de presidentes, (Barack) Obama, Clinton fue un desastre, lanzó la cosa, en la época de Clinton los poderes avanzan más y más y él facilita todo.
–¿Y cómo salimos?
–Número uno, un elemento importante es reconocer que nos han robado. Sí, trabajador de mina, te han robado tu jubilación, te hacen pagar más y más para todo, te han robado tu vivienda modesta.  Pero todo vestido con una elegancia, una complejidad, algoritmos. ¿Cómo logramos reterritorializar un poco nuestras necesidades? ¿Cómo activamos? Tenemos que saber quién existe en nuestra comunidad.  Hay gente que tal vez pueden ser inmigrantes ilegales pero hay un doctor, uno que sabe de ingeniería, no es simplemente el trabajo que tienen ahora. Entonces la pregunta retórica que me hago es ¿necesitamos realmente una multinacional para tener una taza de café? En Italia, Starbucks está eliminando las casas de café de familias. Está todo en mano de corporaciones. Vender flores, que solía ser un espacio donde había conocimiento, en general era de familias…, ahora son todas franquicias. Las franquicias significan que no solo están sacando parte de la capacidad de consumo de un vecindario, sino que también están vaciando el nivel de conocimiento. Entonces qué podemos relocalizar. Segunda cosa, tenemos que empezar a trabajar muy seriamente en nuestro sistema político. Tenemos que tener un cierto nivel de expertise entre nuestros legisladores. Tenemos una gran mayoría de legisladores que son de una ignorancia… Lo que ellos dicen  es “son demasiado complicadas las finanzas, los sistema de seguros, eso se lo dejamos a los expertos”. Y los expertos son los que manejan esos sectores. Eso hay que cambiarlo. Si uno es elegido pero no tiene ese conocimiento entonces encuentra a uno que le tiene confianza, que viene de afuera del sector, que lo puede ayudar. Pero creo que los ciudadanos tenemos que empezar a pensar de esa manera. Y ahí los facebooks y los google nos pueden ayudar, de esa manera. Vamos a tener que movilizarnos porque este sistema se está pudriendo. Las ciudades expanden más y más el espacio de elite y las historias que se dan en los vecindarios pobres se vuelven invisibles. Antes era más mezclado todo, entonces se podía ver. Entonces, yo creo que es realmente un momento difícil y problemático, no es la primera vez en la historia. Por eso digo empezar por un esfuerzo de relocalizar. Eso no te resuelve el problema básico pero es un primer paso. En mi libro Territorio, autoridad y derechos lo que yo me pregunto es ¿cómo cambian los sistemas complejos? Y no cambian cambiando todo, cambian a menudo llevándose capacidades de cierta formación, a otro lugar. Entonces cuando digo relocalizar, no digo que no tomemos más café porque está en las manos de Starbucks, no, pero lo hacemos nosotros (al café). Empezar a pensar qué pequeños inicios pueden movilizar gente, movilizar capacidades, llegar a descubrimientos. Ahora eso no resuelve el problema central que es un abuso extraordinario de  la ley, del poder. Si tienen poder, abusan del poder, abusan de la ley. 
–¿Cómo se expresa la crueldad? ¿La sufren más las mujeres, ciertos colectivos?
–La crueldad ha sido parte de todos los ciclos históricos. Pero aquí parte del shock es que había una esperanza de que los sistemas avanzan, conocemos más y más, que vamos a poder remediar algunas situaciones, y al contrario, estamos cayendo en negativo. Por eso esta cuestión de la ética en la ciudad. Se tiene que poder negociar. El punto para mí es en qué punto ese negativo, esa desigualdad, se vuelve profundamente injusta y no necesaria. Ahora en este momento se ven retornos de modalidades terribles. Lo que está pasando en India, una chica de cinco años la violaron varios hombres, o esa mujer que la violaron en grupo en un autobús y la mataron al final. Eso va más allá de esas personas. Si hay algo nuevo es que la injusticia ha ido aumentando. La indiferencia de los ricos, que ni siquiera tienen vergüenza, la superexplotación de los trabajadores, el crecimiento del hambre, el hecho que los agricultores han sido echados de su tierra. Estamos en un exceso de una indiferencia total a todo, al medioambiente, a las mujeres, a los niños… y una falta de vergüenza total. Siempre hubo gente muy rica pero solían ser un poco modestos.
Algo cambió. La crueldad, la desigualdad, han ido aumentando tanto, han tocado tantas comunidades. Hay toda una serie de víctimas. Es como un veneno, no solo en el agua, en el aire y en la tierra…

Todos juegan en el mercado de la manipulación

“Buenos” y “malos” generan burbujas narrativas en las redes sociales
El cinismo de Occidente lleva a que, a través de los medios, las potencias se presenten como víctimas de las maniobras de Moscú. Al mismo tiempo, los servicios de Putin parecen haber encontrado en la red un pilar de los relatos contrahegemónicos.

lunes, 30 de octubre de 2017

“La URSS colapsó cuando no fue capaz de igualar los resultados del capitalismo”

Alan Woods, escritor británico, y su libro Bolchevismo, el camino de la revolución
En tiempos de tensiones nucleares, terrorismo global, auge de partidos xenófobos y desigualdades abismales, la historia ya no puede ser vista como un museo de ideas, afirma Woods. “Las clases dominantes tienen un miedo atroz a las revoluciones”, subraya
Por Patricio Porta

“El centenario de la Revolución Rusa amerita pasar en limpio las lecciones que este acontecimiento clave del siglo pasado dejó al mundo.  El mensaje que le dan a las nuevas generaciones es que las revoluciones terminan siempre mal. Cuando hablo de la Revolución Rusa no hablo de historia antigua, de un fósil. Estoy hablando de hoy. La Revolución Rusa es el futuro de la humanidad”, afirma Alan Woods, escritor e intelectual británico, quien presentó en Buenos Aires su libro Bolchevismo, el camino a la revolución y participó del congreso internacional sobre los cien años de la revolución de octubre que organizó la Universidad Nacional de Rosario.  
  Woods está encomendado a la tarea rescatar el legado de Lenin y Trotski y de rebatir los argumentos de sus críticos. “Es el aniversario del acontecimiento más importante en toda la historia. Los economistas dicen que la revolución de octubre no sirvió para nada. La Rusia zarista era un país atrasadísimo, más atrasado de lo que Pakistán puede estar hoy”, sostiene en diálogo con PáginaI12. El pensador se pregunta también por las promesas de paz y prosperidad que los defensores de la economía de libre mercado hicieron tras la desintegración de la Unión Soviética. “Nuestro gran poeta nacional, William Shakespeare, alguna vez escribió que una rosa con otro nombre seguiría oliendo como una rosa. El capitalismo colapsó en 2008 y no hay paz en el mundo. El terrorismo se expande como una epidemia medieval”, apunta.                       
–¿Cuál cree que es el mayor legado de la Revolución Rusa?
–Como marxista que soy, para mí la revolución de octubre fue el acontecimiento más grande de la historia, en el sentido de que por primera vez, excepto la comuna de París, que fue algo breve, las masas, no la gente instruida que podía devorarse los tres tomos de El Capital, sino millones de hombres y mujeres comunes y corrientes, no organizados, instruidos solo por su instinto de clase, entran en la lucha y tumban un régimen monstruoso, opresor, que había durado centenares de años. Y lo hicieron tan fácilmente como un hombre quita un mosquito de su brazo. Eso es enormemente relevante para hoy, cuando el sistema capitalista no hace más que causar guerras, destrucción, opresión y horrores sin fin para la humanidad. La Revolución Rusa fue la más democrática y popular de la historia. 
–¿Por qué un proceso revolucionario como el bolchevique desembocó en un régimen dictatorial bajo Stalin?  
–Hoy por hoy hay una avalancha de mentiras y distorsiones. Se dice que no hubo revolución, que Lenin y un grupito de conspiradores hicieron un golpe de Estado. Me gustaría conocer entonces la fórmula mágica que permite a un pequeño grupo tomar el poder en un país con 150 millones de habitantes. Pero la calumnia más grave es el intento de identificar el bolchevismo con el estalinismo. Son totalmente antagónicos. Si tú me dices que el estalinismo es el producto del leninismo me tienes que decir por qué Stalin tuvo que masacrar a todo el partido de Lenin. Todos los viejos bolcheviques fueron asesinados. La razón de que la revolución se degenerara no tiene nada que ver con las ideas de Lenin y Trotski, sino con el aislamiento de la revolución en condiciones de terrible atraso, que es la base del ascenso de la burocracia estalinista, sobre todo después de la muerte de Lenin, cuando Trotski dirigía una oposición de izquierda para defender las auténticas ideas de octubre. 
–¿En qué momento piensa que la Revolución perdió el rumbo y ya no pudo cumplir sus objetivos?
–Incluso temprano, en el año 1936, en su libro La revolución traicionada, Trotski predice que la burocracia estalinista tarde o temprano iba a destruir la economía planificada. Y es justamente lo que pasó con el colapso de la Unión Soviética bajo Gorbachov. La economía planificada al principio tuvo enormes éxitos, transformando un país que era muy atrasado, semi feudal y analfabeto, en una potencia industrial de primer orden de importancia. La historia no conoce ningún proceso de transformación tan dramático. El problema es que una economía planificada necesita de la democracia, la democracia obrera, como el cuerpo humano necesita del oxígeno. Es el avance de la burocracia lo que estrangula la economía planificada, y eso se ve reflejado en una caída de la tasa de crecimiento. En los años 30 era de un 20 por ciento anual, algo increíble. Incluso después de la segunda guerra mundial era del 10 por ciento, que sigue siendo increíble, con pleno empleo y sin inflación. Pero ya en los años 60 empieza un descenso a menos del seis por ciento y bajo Brezhnev llega a cero. El marxismo dice que la base de todo progreso es el crecimiento de las fuerzas productivas. Una vez que la Unión Soviética no fue capaz de obtener los mismos resultados que el capitalismo, colapsó. Y tenía que colapsar. Luego vino la contrarrevolución capitalista, que por cierto supuso un grave revés para el pueblo ruso.
–¿Qué consecuencias a largo plazo tuvo el colapso de la Unión Soviética?
–Lo que fracasó en la Unión Soviética no fue en ningún sentido el socialismo como lo entiende Marx, Lenin o Trotski. Lo que fracasó fue un sistema burocrático y autoritario. En ese momento, cuando se produjo el colapso, los defensores del capitalismo estaban eufóricos y hablaban del fin del socialismo, del fin del comunismo. Francis Fukuyama hablaba del fin de la historia. Ellos preveían un futuro brillante gracias al libre mercado. Han pasado 25 años y hoy podemos afirmar que no queda piedra sobre piedra de esas predicciones. Al revés. En el 2008 la economía de libre mercado colapsó y diez años después la burguesía todavía sigue luchando para salir de la crisis y no lo está logrando. ¿Y quiénes pagan? Los obreros, la clase media, los desempleados, los pensionistas, los estudiantes, los enfermos. Todo el mundo paga la colosal deuda del sistema capitalista. Ahí está el balance de los últimos diez años del libre mercado.  
–Cada vez que se produce una crisis económica de grandes proporciones se suele hablar de la “crisis terminal del capitalismo”. Pero el sistema siempre logra dar una vuelta de tuerca. El triunfo de Donald Trump o el de Emmanuel Macron parecen responder a esta lógica. ¿A qué costo se da esta permanencia del capitalismo?
–No existe tal cosa como la crisis final del capitalismo. Si la clase obrera no derrumba al capitalismo siempre van a encontrar la salida a cualquier crisis. Esa idea no explica nada sobre esta crisis concreta. Si bien es cierto que el capitalismo tiene ciertos resortes para salir de una crisis, incluso de una crisis profunda, el problema es que hoy esas soluciones están agotadas. Hay algo irónico en todo esto. Llevan décadas diciéndonos que el Estado no tiene que participar, y en la actualidad la economía de libre empresa solo existe debido a la intervención estatal. Lo único que han hecho en los últimos diez años es transformar el gigantesco agujero negro de las finanzas privadas de las bancas en un enorme agujero negro de las finanzas públicas, con recortes y ataques sobre el nivel de vida en todas partes. Cuando surja la siguiente crisis, que está preparándose en mi opinión, ya no podrán recurrir a estos recursos. Lo mismo que con el tipo de interés, que hoy en día está cercano a cero. Los capitalistas están en una situación difícil. Y son muy pesimistas. 
–Usted pronostica una nueva crisis, y el escenario actual en Europa está marcado por el crecimiento de partidos de extrema derecha que demuestran ser electoralmente competitivos. ¿Qué podemos esperar de esa combinación?
–Bueno, en Francia Le Pen perdió. El problema es que hay una polarización a la derecha y a la izquierda. En Gran Bretaña tienes el fenómeno de Jeremy Corbyn, y en España a Podemos. En Grecia surgió Syriza. El problema es el colapso del centro que originó la actual situación de polarización. Es lo que pasa en Alemania. Se esperaba lo que sucedió con Alternativa para Alemania, a costa de los socialdemócratas y democristianos. Pero si juntas a la izquierda y a los verdes tienen más votos que Alternativa para Alemania.
–Pero no se trata de juntar votos, sino de la cantidad de personas que optaron por un partido xenófobo y racista y del hecho de que volviera la extrema derecha al Parlamento después de 70 años.
–Hay que ver de dónde vienen esos votos. Vienen de un colapso de los votos de los democristianos de Merkel y de los socialdemócratas. El problema fundamental es que la gente está buscando desesperadamente una salida de la crisis. Y en la medida en que la izquierda decepciona a la gente, se da un giro a la derecha. También se da lo contrario. Es el caso de Corbyn, Bernie Sanders y Jean-Luc Mélenchon. 
–¿Cree que la extrema derecha está ganando la batalla por el electorado?
–Eso depende. El péndulo gira y lo que tenemos son giros violentos. En Francia, por ejemplo, el Partido Socialista ganó las elecciones anteriores por una aplastante mayoría. Lo que pasa es que decepcionó a la gente y eso preparó el ascenso de la derecha. Pero Le Pen perdió y Mélenchon ganó mucho. En el caso de Syriza, por otro lado, lo que vemos son las limitaciones del reformismo de izquierda. La crisis es tan profunda que no admite soluciones a medias. O bien la izquierda toma las medidas necesarias para nacionalizar y expropiar a los banqueros o no hay ninguna solución. 
–Las tensiones entre Corea del Norte y Estados Unidos van en aumento. La guerra en Siria continúa. ¿Considera que puede desa- tarse algún enfrentamiento mayor que involucre a otros países? 
–Una guerra mundial es algo totalmente descartado por un tema de balance de fuerzas. Corea del Norte es un pequeño país pobre de Asia, es un pigmeo. Estados Unidos es el país más rico y potente de la historia. Tiene muchas más armas nucleares que Corea del Norte y que el resto del mundo. Y sin embargo son impotentes frente a Corea del Norte. ¿Qué pueden hacer? Militarmente no pueden hacer nada. Los norcoreanos están constantemente provocando. Y todos hacen mucho ruido. Sobre todo Trump, que no es el político más inteligente del mundo. Los norcoreanos se ríen de él. En Medio Oriente, Estados Unidos sufrió una derrota. Los que mandan en Siria son los rusos y los iraníes. Aunque no les guste tienen que aceptarlo. Lo mismo cuando Rusia ocupó Crimea. Hacen mucho ruido, muchas protestas. ¿Qué significa eso en la práctica? Putin se metió Crimea en el bolsillo. Obama quiso intervenir en Siria y no pudo por la oposición del pueblo, que está cansado de aventuras militares. Lo mismo pasó en Gran Bretaña. La situación es complicada, pero los capitalistas no hacen guerras para divertirse. Hacen guerras para conquistar mercados y esferas de influencia. Hoy es un juego muy arriesgado, más cuando hay armas nucleares de por medio.  
–En América latina estamos viviendo un giro a la derecha después de una década de gobiernos de izquierda. ¿Cuánto hay de responsabilidad en esos proyectos y cuánto de agotamiento de un ciclo?
–Lo que dije sobre Grecia es aplicable a la Argentina. En la medida en que Cristina Kirchner decepcionó a la gente, preparó el triunfo de Macri. Pero Macri no tiene mucho futuro, porque no tiene nada que ofrecer al pueblo argentino. Lo mismo se puede decir de Brasil. Venezuela es un caso dramático. En Venezuela sí había una revolución, de eso no hay dudas. Creo que Chávez quería hacer la revolución pero no sabía cómo. Estaba rodeado de burócratas y reformistas. Yo le dije a Chávez, y lo repetí en mítines de masas y en la televisión, que no se puede hacer una revolución a medias. Es decir, o la revolución termina con la burguesía, los banqueros o los capitalistas o van a terminar ellos con la revolución. Lamentablemente, es la segunda opción la que se está cumpliendo. 
–¿Cree realmente que hay una revolución en Venezuela?
–Había. Trotski explica que una revolución es una situación en la que las masas empiezan a participar en la política y a tomar su destino en sus manos. Podrían haber tenido éxito en Venezuela. Pero otra vez se trata de un problema de dirección. 
–¿Qué salió mal entonces?    
–En Venezuela se hicieron cosas interesantes. Hubo una reforma agraria parcial y se hicieron reformas en la educación y la salud. Pero la cuestión central era la expropiación de los capitalistas, terratenientes y banqueros. Eso no se hizo. Intentaron combinar economía planificada y economía de mercado, algo imposible. Eso produjo una situación caótica, que favorece a la derecha y a la contrarrevolución. 
Tampoco ayuda ser un país dependiente del petróleo y no haber diversificado la producción. La caída del precio del petróleo es un factor muy importante en la crisis. Pero también hay un sabotaje sistemático por parte de los capitalistas y un caos generado por la economía de mercado. Las limitaciones del reformismo son las que no permiten avanzar hacia un socialismo de verdad. 
–Cuba está en un proceso de reformas. ¿Hacia dónde va a llevar ese proceso la Revolución?  
–Socialismo en un solo país es imposible. Si no fue posible en Rusia o en China, cómo puede serlo en una pequeña isla. Menos en una isla agarrada de los Estados Unidos. Los imperialistas norteamericanos han sido muy cortos de visión, porque es el embargo el que ha fortalecido al régimen. La mejor forma de derrotar la Revolución Cubana sería abrir el comercio y las inversiones, que fue la idea de Obama. Con Trump es todo lo contrario. Cuba no puede existir sin la revolución socialista en América latina. Si fracasa la revolución venezolana los cubanos la tienen muy difícil. 
–¿Son compatibles democracia y capitalismo?

–Obviamente son compatibles porque así ha sido durante mucho tiempo. Y desde el punto de vista de la burguesía es el sistema más eficaz para controlar a la clase trabajadora. Lo que pasa es que en la medida en que hay una amenaza de lucha de clases, todos los países restringen los derechos cada vez más. Es inevitable que eso suceda. Están preparándose para un enfrentamiento serio.

jueves, 19 de octubre de 2017

Cómo operan los trolls que atacan a la familia de Santiago Maldonado

A partir de una lista elaborada por el especialista Luciano Gallup lavaca pudo reconstruir cómo operan las cuentas falsas de Twitter para atacar a la familia de Santiago Maldonado, desaparecido desde hace 70 días. En dos horas 20 cuentas ejecutaron 837 tuits con información falsa y una acusación artera. El ataque recién se detuvo cuando la familia Maldonado difundió en un comunicado la verdad, pero la operación quedó expuesta. El contenido de esas cuentas revelan sus preferencias: el jefe de gabinete Marcos Peña,  la ministra de Seguridad Patricia Bullrich y la campaña electoral del partido de gobierno.

Fuente: Mu #116

Luciano Gallup, especialista en big data, comunicación y política, reveló con una simple tabla cómo 20 cuentas de Twitter “hicieron 837 tweets en dos horas” para instalar una información falsa sobre la desaparición forzada de Santiago Maldonado. La operación troll -así se denominan las cuentas inventadas en Twitter- se realizó ayer entre las 8.38 de la mañana y hasta pasadas las 10. Cesó cuando la familia Maldonado dio a conocer en un comunicado la verdad: ni la mochila ni el celular que entregó Sergio Maldonado a la justicia estaban en poder de su hermano Santiago cuando desapareció. Durante esas dos horas los trolls intentaron instalar con el hashtag  #SergioDondeEstáTuHermano que la desaparición se trataba de una operación K y que la justicia debía indagar a su hermano, por ser sospechoso de tenerlo escondido.
La sincronía de la operación, que todos los tuits hayan sido ejecutados por cuentas sin personas reconocibles y, sobre todo, la cantidad de mensajes disparados sobre esa red social revelan que se trató de una operación deliberada. ¿Ordenada por quién?
El análisis de las cuentas de la lista Gallup aporta algunos datos para intuir la peor respuesta.
Amores y odios de los trolls
La primera en disparar el hashtag fue la cuenta denominada @marysosa1111 y su menú de mensajes sigue la línea del resto de las que participaron de la operación de ataque a la familia  Maldonado. Por ejemplo, todas dedicaron ayer sus tuits a los mismos temas: la conferencia de prensa de Cristina Kichner, el barril enterrado en el jardín de la casa del sindicalista Pata Medina, la causa AMIA y los sospechosos de atacar a la prensa en la última marcha por Santiago Maldonado,  presentados como militantes kirchneristas.
Las 20 cuentas tienen también como común denominador la promoción de referentes del gobierno, especialmente del jefe de Gabinete, Marcos Peña. En las últimas semanas los halagos se concentran en la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, la Gendarmería Nacional, la gobernadora María Eugenia Vidal y la diputada y candidata del partido de gobierno, Elisa Carrió .
El hashtag para atacar a la familia Maldonado fue creado desde esta cuenta.

Esta es parte de la lista de cuentas que ejecutaron la operación reproduciendo la falsa información y el ataque a la familia Maldonado. Es también una muestra de sus contenidos habituales:
  • @mjlinardi
Ejecutó 102 tuits en dos horas con información falsa y contenido atacando a la Maldonado. Luego de  que Gallup difundió la lista  Twitter informa que la cuenta ya no existe.
La cuenta @mjlinardi fue cancelada luego de difundirse la lista que revelaba la operación.
  • @msv147
Ejecutó 92 tuits en dos horas con información falsa y contenido atacando a la familia Maldonado.
Las fotos del contenido que habitualmente distribuye esta cuenta troll.
  • @Crisantikukas2
Ejecutó 87 tuits en dos horas con información falsa y contenido atacando a la familia Maldonado.
Uno de los tuis de la cuenta troll @Crisantikukas2 elogiando a la ministra Bullrich y a la Gendarmería.
  • @laumargu
Ejecutó 67 tuits en dos horas con información falsa y contenido atacando a la familia Maldonado. El perfil lo encabeza el tuit en el que confiesa estar “orgullosa de mi jefe”, el jefe de gabinete Marcos Peña.
Las fotos del contenido que distribuye la cuenta troll @laumargu. La encabeza el jefe de gabinete Marcos Peña.
  • @JonatanRamiroJe
Ejecutó 46 tuits en dos horas con información falsa y contenido atacando a la familia Maldonado.
La cuenta troll @jonatanRamiroJe distribuye habitualmente  los tuist del comunity manager del titular de Medios, Hernán Lombardi, que depende de la Jefatura de Gabinete que dirige Marcos Peña.
  • @alituitea
Ejecutó 42 tuis en dos horas con información falsa y contenido atacando a la familia Maldonado.
Dos  tuits seguidos de la cuenta troll @alituitea promocionando al jefe de Gabinete Marcos Peña.
  • @Anastasazia
Ejecutó 42 tuits en dos horas con información falsa y contenido atacando a la familia Maldonado.
El jefe de gabinete Marcos Peña promocionado en la cuenta troll @Anastasazia
  • @laura_04155
Ejecutó 22 tuis con información falsa y contenido atacando a la familia Maldonado.
Uno de los 30 tuits que ejecutó la cuenta troll @filsogogriego para atacar a la familia Maldonado
  • @monicasaposkin
Ejecutó 25 tuis en dos horas con información falsa y contenido atacando a la familia Maldonado.
El jefe de gabinete Marcos peña promocionado por la cuenta troll @monicasaposkin
  • @justparatodos
Ejecutó 21 tuits en dos horas con información falsa y contenido atacando a la familia Maldonado.

La cuenta troll @justparatodos es otra de la que distribuye habitualmente los contenidos de @drapignata. En este caso, un tuit macabro.

domingo, 15 de octubre de 2017

Paula Sibilia: Convivir y aprender entre redes o paredes.

Video de la conferencia dada por  Paula Sibilia “Convivir y aprender entre redes o paredes” en  las 24 ° Jornadas Internacionales de Educación, una relación que se renueva,  el 24 de Abril 2015 en la Feria del Libro 2015, en la ciudad de Buenos Aires, Argentina.


La Guía Didáctica sobre la conferencia puede descargarla de nuestra Biblioteca Virtual clickeando aquí.

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